Compartiendo sensaciones
Tal y como amenacé voy a intentar relatar y resumir las sensaciones sobre el oporto de 1880 que tuvimos la oportunidad de degustar el pasado martes 28.
La cena se completó con un Pur Sang ´05 cuya ficha ya he colgado, un Tondonia blanco 1981 (cuya ficha no colgaré porque no creo que pueda aportar nada nuevo que no conozcamos, bueno una botella excepcional, como acostumbra,y otra mucho mucho más evolucionada, de color y de aromas, y ambas directamente de bodega dos semanas antes), Overture de Opus One (Napa Valley) Haut-Brion ’78, el propio oporto y Chateau d’Yquem ’86. Las fichas que me faltan las colgaré durante el finde.
Centrándome en el oporto. La desilusión al echárnoslo a la nariz era evidente, y más tras lo que me esperaba después del comentario de Victor_bcn ";el alcohol muy bien integrado";. El vino fue embotellado en 2002 (echen cuentas), por lo que era imposible que esa oleada fuera propia o totalmente natural del vino en cuestión. Los temores se hicieron tangibles en nuestras gargantas, no era cálido, simplemente quemaba. A todos, a los diez comensales, la mayoría no terminaron sus copas. Por suposiciones y especulando evidentemente, (no tenemos datos fiables) deducimos que el alcohol había sido añadido previo al embotellamiento, o pensando mal que habían refescado el vino con otro más joven, para darle algo más de nervio o con el fin de alargarle la vida. En cualquier caso no acuso ni denuncio, y sin pruebas menos, sólo opino. Tampoco se lo que se hace en estos casos. Yo decidí ver la evolución del vino en las próximas horas.
La botella era formato magnum, quedando + o - la 1/2 del contenido. La mantuve entre 8-10 grados hasta la noche siguiente (unas 24 horas). El alcohol se había disipado lo suficiente como para permitir sin obstáculos la cata en nariz, hacer agradable el paso por boca y seguir teniendo no ya un nervio juvenil, pero sí por lo menos algo de fuerza, aunque sigo pensando que inusual. Complejo dentro de sus terciarios (pan de higos, aromas de pasas, y sobre todo cafés, tostados, toffes, chocolates y cacaos, algún anisado también) muy muy concentrado en boca. Y largo muy muy largo. Minutos después aún seguía en la boca.
La evolución en los días siguientes ha sido mantenerse, no ha perdido su fuerza en boca, no llega a ser cálido, pero tiene nervio. Los aromas se mantienen en la gama de cafés, chocolates, pan de higos y anís, y la permanencia en boca se ha acortado.
Desde luego nos/me dejó descolocadísimo/s.
A ver si os sirve la experiencia,
saludos