Mensaje recibido

Debo reconocer, no sin bastante vergüenza, que a pesar de mi cercanía y mi interés por la gastronomía, no había conocido de la existencia de Pont Sec hasta que su propietario, Pep Romany, me cautivó en un programa de À PUNT dirigido por Ricard Camarena. En este, ambos conversaban junto a Quique Dacosta, con una pasión absorbente, sobre producto, temporada, territorio y sencillez, cuatro palabras para definir un restaurante y mandar un mensaje claro.

No podía pasar un día más sin que, mi gran

acompañante y yo fuésemos a degustar aquello que habíamos visto por televisión y se encontraba a escasos 8 km de casa. Así que reserva hecha y allá que fuimos a cenar.  

El párking se encuentra junto al huerto gracias al cual vive este restaurante ubicado en una casa de campo típica de la zona, con techos altos de piedra y vigas de madera, abierta a una gran terraza cuyas paredes están cubiertas por parras. Un placer cenar en dicho entorno.

La comida no requiere de fuegos de artificio: Se basa en la máxima del producto de temporada y de su propio huerto, así como la cocción de su horno de leña. Después de refrescarnos con dos cañas congeladas, decidimos probar tres entrantes y 3 de las famosas cocas de Pont sec. Elegimos lo siguiente:

  • Nuestros tomates: Fácil, sin más, sin aditivos, con un sabor exquisito de un tomate de huerto. Pep sale a transmitirnos su pasión y conocimiento por este producto. No hace falta decir nada más. Junto a los tomates, una barra de pan de pueblo casero con un crujiente espectacular y un cuchillo: Sírvase usted mismo.
  • Croquetas de cocido de casa: El cocido estaba muy bueno, casero sin duda, pero la casi perfección del crujiente fue lo que más me gustó de este clásico.
  • Sepia en su tinta a la plancha con salsa romesco: Sepia de la lonja de Dénia, muy bien cuidada en la plancha y con una salsa romesco muy buena, quizá poca salsa para mi gusto.
  • Cocas de: Anchoa;  Cebolla y morcilla; Espinacas, pasas, piñones y queso de cabra: En mesa, los dos pensamos lo mismo: Podemos decir que las cocas de nuestras abuelas están buenísimas y es cierto, pero esto es otra cosa: La masa crujiente, sabrosa, especial. Unas cocas de 10, la verdad.
  • Helado de leche de cabra con mermelada de higos negros: Pedimos un solo postre a compartir puesto que estábamos llenos. Un postre dulce con una frescura que se agradece mucho en verano y unos productos caseros que están a años luz de cualquier imitación.

Toda nuestra magnífica cena fue acompañada por una botella de les Alcusses, que nos sirvieron con una temperatura correcta a pesar del calor sofocante.

Un descubrimiento muy tardío, lo reconozco, pero del que en breve podré continuar escribiendo, puesto que la huerta de Pep Romany seguirá dando grandes momentos a La Marina Alta.  

  1. #1

    JoseRuiz

    Tienes que hablar más de gastronomía con Toni Grimalt. Conoce de primera mano todos los restaurantes interesantes de La Marina y lo que no es La Marina, ;-)

  2. #2

    Joanondara

    en respuesta a JoseRuiz
    Ver mensaje de JoseRuiz

    Sí sí, parle i vaig amb ell i per ell a molts llocs, però este al ser tan obvi probablement mai l'haviem comentat...

  3. #3

    jacomur

    en respuesta a Joanondara
    Ver mensaje de Joanondara

    En castellano por favor. Que así te entendemos todos. Saludos desde la veraniega Comillas.

  4. #4

    Antoni_Alicante

    Les coques d'una altra galàxia. Bones carns a la brasa també. Tens raó! Mai n'havíem parlat.

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