Si uno se pierde por el alto Palancia (Castellón) no debe perderse la

Si uno se pierde por el alto Palancia (Castellón) no debe perderse la maravillosa sorpresa de comer en Thalassa.

Tiene una carta no muy extensa, pero sí muy cuidada y renovada con cierta frecuencia. Esta vez compartimos un carpaccio de alcachofas con membrillo y queso, un tartar de sardina de bota con tomate y unos hongos con huevo pochado (todos ellos estupendos). Después, tanto el confit de cochinillo con orejones como las chuletitas de cabrito adobadas con hongos y el bacalao con chorizo fueron devorados con avidez. La torrija con helado de aceite y la tarta de chocolate son casi obligatorias. Por cierto, el pan es una delicia.

El ambiente del local es muy acogedor, escasamente saturado y muy tranquilo habitualmente.
Cuando llegamos al vino hay que decir que la carta es comprensiblemente corta. Nosotros optamos por un Vínculo (21 euros). Las copas son claramente mejorables, quizá el único pero serio que le pondría.

Salimos a 38 euros por persona vino incluido. Un restauran

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