Desde que oí que Luca iba a abrir de nuevo el local de la antigua Lluerna, que tan buenos recuerdos me trae, tenía claro que pronto le haríamos una visita. Así que tras un paseo por la zona de Ruzafa nos plantamos en la puerta e hicimos ese "pensat i fet", tan valenciano, y entramos a cenar.
El local mantiene el encanto del antiguo negocio. No es el local más cómodo ni más cálido, algo grane para mi gusto, pero se respira una atmósfera agradable, sosegada y distendida.
Desde el nombre ya se advierte la vocación internacional de este restaurante, con una cocina de mercado que se divide en varias secciones geográficamente bien diferenciadas, como cuenta Aurelio en su comentario, así que no redundaré más en la distribución de los platos en la carta.
Carta divertida donde se vuelve a respirar ese "buen rollo" del local. Como era una cena entre semana, no abusamos demasiado y compartimos tres platos:
Falafel, o la apuesta por la cocina árabe. Ya de por sí el falafel es una receta sencilla pero que mantiene todo el sabor de la cocina del mediterráneo árabe. Si el punto de comino es acertado, esta sencilla pasta de garbanzos se convierte en un plato muy rico. Y así lo encontramos, con un buen punto de especias, aunque me guste algo más atrevido, y un bonita presentación.
Ceviche de caballa, uno de los platos de la cocina sudamericana que más me gusta, un plato que "se cocina en frío", con el ácido del limón o la lima y ají. En el Rodamon lo preparan ligero de cítricos y, sobre todo, de picante. La gran mayoría de público tolera poco el picante, así que entiendo esta versión light del ceviche que no deja de estar realmente bueno, carnoso y con un pescado de buena calidad.
Y si cuando leo ceviche no puedo evitar pedirlo, me pasa lo mismo cuando veo un steak tartar en carta. Conociendo los antecedentes de Luca, sabía que este plato no se podía descuidar, de hecho la última vez que estuve en Mesclat, pasé de la hamburguesa pedí este plato. Aquí se cocina de forma clásica, con el corte grueso de la carne, que es como a mí me gusta, y con su punto de picante justo y el huevo por separado. Muy recomendable.
Finalizamos la cena con una creme brulee, otro de los platos de la cocina francesa que el equipo de El Rodamón de Russafa propone. Buena forma de finalizar la cena.
En líenas generales es una cocina donde prima "la gracia" en el plato, elaboraciones sencillas con un toque divertido en cada uno de ellos y ese punto extra del recorrido gastronómico internacional.
La carta de vinos es correcta, con algunas referencias interesantes, aunque echo en falta más espumosos, sin duda la mejor opción para este tipo de cocina. Me gusta cómo se ha organizado la carta. Nada de variedades, denominaciones... ni tan sólo tipos de vino. Aquí se organiza la carta por precio, lo que ayuda a gestionar el gasto de la cena, todo un acierto en estos tiempos. Si tu presupuesto de X sólo tienes que mirar qué vinos hay en este apartado, donde encontrarás una oferta comedida pero interesante. Buenas copas y un servicio siempre atento y diligente que trata de ayudarte, aconsejarte y de que disfrutes de una velada agradable.
Interesante el nuevo local de Ruzafa, al que sin duda volveremos.
El ceviche tiene una pinta espectacular. A mí particularmenete me gustaría más si hubieses comentado que estaba picantillo. Nada que no se pueda arreglar pidiendo un pelín de tabasco o, incluso, un poco de washabi que, seguramente, los tendrán.
La primera vez que voy a un sitio me gusta probar cómo hacen las cosas. Cuando vuelva, si pido de nuevo el ceviche, ten por seguro que lo pediré un poco más picante, como también lo haré con el steak. Lo que pasa es que a los que nos va el picante, debemos distinguir entre cuál es el punto de picante, y es nuestro punto de picante, porque ese plus no siempre gusta a todo el mundo.
De los que comentas nosotros tomamos el Steak y el Falafel, ambos platos a un muy buen nivel. Da gusto tener localizados esos sitios que rara vez defraudan. En cuanto a los vinos a ver si Luca le da algo mas de caña, al menos esa es su intención…
Bueno, tampoco creo que sea el local donde echar el resto con el vino. Imagino que la cosa mejorará un poco pero no podemos esperar una supercarta de vinos en este tipo de restaurante donde el cliente tiene un perfile menos enológico, al menos a priori. La carta del Mesclat es fantástica, para el tipo de cocina que se elabora, pero cuando voy, no veo más que una par de mesas pidiendo vino, y lo entiendo, sin poder compartirlo.
Merece la pena la visita, disfrutarás seguro. Y no olvides El Celler del Tossal, este sí me tiene enamorado.
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