Ubicado en el sótano del mercado de colón encontramos este restaurante de decoración modernista, aunque para mi gusto, demasiado concepto IKEA. Algo falto de originalidad en ese aspecto y la música... a parte de no gustarme, demasiado alta.
Pese a ser un local amplio, la densidad de mesas hace que comas adosado al vecino y el servicio se muestra más inclinado a atender a clientes de cierta edad, con corbata que a dos jóvenes en camiseta. Al margen de esto poco profesionales, risas entre ellos, dan a catar el vino a las mesas y les entra la risa...
La cocina está bastante conseguida en cuanto a segundos, magnífico el rissoto con rúcula y spek, bien ejecutadas pero algo desangeladas las manitas de cerdo y algo más flojos los primeros.
Curiosa bodega, guardada en armario climatizado, copas de blanco de calidad (como fue en nuestro caso) y servicio del vino algo desatendido por la chica que se encargaba del mismo.
Nada que ver con el excelente Alto de Colón, donde el servicio y el confort del cliente priman, el Bamboo es un restaurante de batalla para extranjeros y clientes asiduos, a quienes sí se cuida.
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