Soy cliente y vecino de La Clara, y he podido comprobar la gran profesionalidad (y simpatía) de su gente. Creo que los detalles "secundarios" también hay que tenerlos en cuenta:
Reciclan todos los materiales (vidrio, envoltorios), friegan la acera diariamente con lejía, tienen unas instalaciones de aire acondicionado y ventilación impecables (en el restaurante jamás huele a cocina)--aunque yo oigo el zumbido de sus ventiladores desde casa :-(
Puedes comer cualquier frito sin peligro: cambian 300 litros de aceite cada 2 días (bueno, esa cantidad me dijeron, pero lo de la buena digestión lo he comprobado muchas veces). La limpieza es extrema.
La comida es excelente. Todos los platos causan sorpresa por su excelente sabor.
Se agradecen los tintos servidos a 18ºC.
He llevado muchas visitas a La Clara y siempre hemos salido satisfechos. Mi única queja fueron unos langostinos poco hechos.
Lo de las grandes pantallas de TV a mí también me chocó y se lo dije, pero es porque la parte superior la consideran "bar" (aunque como siempre se llena, una de las alas acaba siendo siempre restaurante). Por cierto, esa ala es ideal para grupos de hasta 30 personas, que pueden tener así una zona aislada para ellas solas.
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