Hacía tiempo que no visitábamos el restaurante Zen. Movidos a probar la enorme oferta asiática que se ha desplegado por la ciudad, habíamos dejado algo de lado el que fuera nuestro restaurante asiático predilecto.
Grata sorpresa al comprobar que las cosas se siguen haciendo muy bien. Recordamos la maravilla del maguro picante, una delicia que no he probado en ningún otro sitio y que siempre recomiendo a los visitantes del Zen. El sushi sigue siendo de buena calidad, el precio de las tablas se han quedado algo altos comparado con el resto de la oferta de la ciudad pero la calidad es buena y la elaboración perfecta, con el arroz prieto y el pescado fresco y terso. La tempura de verduras sigue siendo ligera, alejada de esas otras que pruebas que parecen buñuelos con verduras.
Carta de vinos sencilla, inamovible en el paso del tiempo y con precios moderados. Sigue faltando una mayor variedad de espumosos pero los vinos blancos suplen esta carencia.
Como siempre, el servicio es esmerado y atento.
Me alegro que las cosas sigan bien.
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