Restaurante Muñagorri Manzana asada, cremainglesa y almendras

Restaurante Muñagorri

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Datos de Muñagorri
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
6.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos Noche, Lunes y Agosto

Teléfono


4 Opiniones de Muñagorri

Casi un año después de la ultima visita, volvemos por aquí, en pleno inicio de la temporada de vacaciones, lo cual justificaría la prácticamente ausencia de clientela, otra razón no encuentro, es posible que la mayoría de sus clientes procedan del barrio, y dada las fechas o están comenzando sus vacaciones o le tienen miedo al calor y prefieren estar en sus casas fresquitos.

Ha pasado el tiempo pero no han cambiado las sensaciones, aquí se come bien, a pesar de la incomodidad que supone la soledad en el comedor, el estomago disfruta.

Cartas, tanto de comercio como de bebercio, cortas, con propuestas interesantes. De esta ultima, nos hemos decantado por un rosado navarro, Arbayun de uva garnacha. Muy correcto.

Seguimos con las tradicionales aceitunas acompañadas, como aperitivo, con unas tostas con ensaladilla de txangurro.

- Salmorejo, emplatado de forma individual, solo correcto.

- Patatas al mortero, con mollejas de ternera, foie a la plancha y jugo de carne. Plato fuera de carta y todo un platazo. Muy muy bueno. Plato para recomendar.

- Merluza de Burela al horno, salsa rosa y espárragos blancos. Buen producto y bien cocinado.

- Carrilleras de ternera cocinadas al oloroso, con puré de patata. De las mejores carrilleras que he tomado últimamente. Melosas, jugosas, con presencia a nivel de sabor del vino. Muy buenas.

- Manzana asada al mortero, tierra de galleta y helado de avellanas. Postre correcto, sin mas, no se incorpora a la lista de postres que dejan huella.

Cafés con hielo y chupitos de pacharan, obsequio de la casa, ponen fin a esta nueva visita y a esta nueva experiencia, que como en veces anteriores, resulta grata y que repetiremos.

Nueva visita, después de sus vacaciones, que nos ha permitido apreciar un retorno, a nivel de cocina, a muy buen nivel; un servicio de sala mas atento que en veces precedentes, probablemente influenciado por la menor asistencia de publico que en nuestras visitas anteriores.

Comenzamos, ademas de con las tradicionales aceitunas, con un sabroso humus de berenjena.

Correcta ensaladilla de txangurro con huevas de trucha y unas muy buenas pochas a la navarra, con sus verduras y sus guindillas vascas en platillo adicional, suponen los entrantes.

Una sabrosa merluza de Burela con escabeche de sidra, y un muy buen lomo de rape al horno con tapenade de aceitunas, su AOVE, y su salsita de limón, para mojar pan, fueron los principales.

En capitulo de postres, unas peras confitadas, crumble, crema de zanahorias y helado de vainilla (curioso el contraste de sabores entre la pera y la zanahoria) y una manzana asada con crema inglesa y almendra.

Con nuestros cafés con hielo, y una frasca de orujo blanco con orejones y canela, del que no quedó ni una gota, ponen fin a esta visita, a la que seguirán mas.

  • Manzana asada, cremainglesa y almendras

  • Peras confitadas, crumble, crema de zanahoria

  • Lomo de rape al horno

  • Merluza de Burela con escabeche de sidra

  • Pochas a la navarra

Teníamos ganas de visitar este restaurante y, la verdad, nos llevamos una desilusión. Buena materia prima, pero algunos de los platos no tenían ninguna “gracia”, incluso hubo dos que no “sabían a nada” como hechos en casa por alguien totalmente inexperto, como yo que no sé cocinar. Y, además, a precios excesivos.

El “gastrobar” como se denomina, además de restaurante, es agradable y el servicio muy atento, la carta no es muy larga, pero tiene sugerencias muy apetecibles, el pan es buenísimo y la carta de vinos es muy completa.

Respecto a la cena, nuestras impresiones fueron muy dispares respecto a los platos pedidos por cada uno. De entrada, y para compartir, probamos la cecina de vaca con aceite de ajo, las habitas “repeladas” con txangurro y la ensalada de verdel en escabeche con tapenade y cebolleta. Pues bien, la cecina era buena pero el aderezo de aceite y pimienta casi ni se notaba, las habitas con txangurro eran insípidas, sin gracia y la ensalada de verdel en escabeche era una especie de ensalada de casa con lechugas de sobre y sin aliñar, no nos gustaron nada.

De plato fuerte comimos: unos chipirones a la sartén rellenos y encebollados, que estaban riquísimos, un pichón asado con su jugo y foie, excelente, la carrillera de ternera al vino, bastante buena y un bacalao confitado con piperrada que no sabía a nada, sin gracia.

Y para terminar, los postres. Además de fruta, melón, probamos una tarta de manzana con helado de avellana, muy rica, un helado de mojito, también muy bueno y una torrija templada con helado de arroz con leche en salsa de natillas, que me produjo sensaciones encontradas, muy bueno el helado y la salsa y muy deficiente la torrija que, como una constante de la noche, no sabía a nada y, además, estaba un poquito correosa.

En fin, que no me atrevo a recomendaros visitar este restaurante. A su irregularidad le unimos los precios y seguramente no conviene correr riesgos.

A todos los que nos gusta los guisos dormidos a fuego lento, la cocina honesta, los productos selectos mimados en los fogones y los precios con sentido, estamos de enhorabuena porque Pedro Muñagorri se ha instalado en la Capital del Reino.

El restaurante se encuentra en el Barrio de Salamanca y dispone de una capacidad de 40 personas en sala y otras 20 en la animada barra. Es un bonito local diseñado y decorado por Clara Ulargui. Como la sala estaba repleta, nos decidimos probar su cocina de forma informal, en la barra, aprovechando así su selección de vinos por copas.

Empezamos por una generosa ración de jamón ibérico D.O. Extremadura, muy bien cortado y demostrado, poniendo el plato casi en vertical sin que se moviera ni un solo corte.

Vimos que tenían Judiones de El Barco de Ávila y nos decantamos por probarlos porque el tiempo, más invernal que otoñal, nos invitaba a ello. La legumbre era mantequilla y el propio guiso pura seda. Estaban realizadas solo con chorizo pero eran realmente sabrosas. Las acompañamos con una piparras que le pusieron la guinda.

Después nos lanzamos a probar un revuelto de Boletus Edulis, cuya presentación entraba por los ojos para trabajo de los jugos gástricos. Plato sabroso por la potencia del hongo y el fondo que lo acompañaba.

Acabamos con una trata de limón casera que era como un beso entre enamorados… difícil de superar.

Quedaron por probar muchos de sus platos estrellas como el Steak Tartar, su Pichón Asado con Foie, el Rabo de Toro, las Patatas al Mortero con Mollejas de Ternera y Foie o cualquier pescado, porque nació donde tienen un don especial para tratar los productos del mar.

El cocinero guipuzcoano se ha instalado en Madrid y en estos pocos meses, por la afluencia de comensales y su captación de clientes Pedro Muñagorri puede decir lo que Julio Cesar dijo en el Senado Romano: “ Vini, Vidi, Vinci”.

  • Tarta de Limon

  • Judiones de El Barco

  • Jamón Iberico DO Extremadura

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