Comentario al punto, maestro. Ni corto de calor, ni sobrado de tiempo.
Pero, ya puede usté suponer mi intriga, m'explica usté lo del "servicio a la madrileña" ???
Fdo.: Uno del foro
He vuelto en varias ocasiones desde la valoración que colgué hace 5 años, y cada vez que vuelvo me gusta más. En todas estas visitas, ni un pinchazo, ni un pero. Inmaculado.
Es cierto que tampoco he degustado nada que te deje con la boca abierta, que te sorprenda de verdad. Pero siempre deleite y disfrute ante la excelente calidad de la materia prima y el trato “naturalista” de la misma. La verdad desnuda.
Es un clásico, un clásico en todos los sentidos: en la decoración, en el ambientillo, en el tipo de cocina, en la carta de vinos, en el servicio....
Pero un clásico con nivel.
Quizás demasiado cerca las mesas, si bien la separación entre comensales es satisfactoria.
Esta vez disfrutamos de:
• Almejas de Carril. Qué se puede decir cuando uno se encuentra con una buena almeja de Carril… Pues eso.
• Gamba roja. De un calibre importante y una frescura extraordinaria.
• Sepia con mahonesa. Un clásico de este restaurante, una delicia. Trozos gruesos y salsa fina y ligera. Muy fresco.
• Chateaubriand. Lo pedimos poco hecho y así nos lo sacaron. Una gran pieza que filetearon en nuestra presencia, como tiene que ser. Soberbio.
Tomamos un Marqués de Vargas Reserva 2007, correctamente servido y bien conservado. Estaba redondo.
Lo pagas, pero siempre sales satisfecho. En este caso más, porque no pagué ;-)
Goza de una clientela habitual muy nutrida. Muchos de los clientes son tratados por su nombre con respeto pero con complicidad. Aquí radica gran parte de su éxito, en este tipo de servicio ya en desuso, “a la madrileña”.
¡Habrá que volver!
Comentario al punto, maestro. Ni corto de calor, ni sobrado de tiempo.
Pero, ya puede usté suponer mi intriga, m'explica usté lo del "servicio a la madrileña" ???
Fdo.: Uno del foro
No sé, yo me suelo quedar sin palabras...
Como ante una buena gamba roja.
Es que precisamente a la gamba soy alérgico, por eso siempre prefiero una buena almeja.
Gracias Fernando!
Pues ese servicio de Madrid de toda la vida, nacional, con ese oficio, ese respeto conjugado con el gracejo, la complicidad, la confianza...
Otra de las apuestas seguras de nuestra ciudad, pero una pena la vista que hay enfrente ;-)
Ostrás que pedrada! Como te oiga alguno....
Sí señor, esos camareros abundaban en Madrid hace décadas, fueron desapareciendo y al final quedaban dos: a uno le tienen en un frasco en la Universidad y el otro se ha ido a Finlandia a servir tapas de reno.
Jaja! Que no, que aún quedan!
Un abrazo
Es cierto, alguno se encuentra todavía, de vez en cuando...
Un abrazo
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