Local histórico de la zona alta de Barcelona, decoración algo pasada, bueno, bastante pasada. El personal que lleva años allí, son unos auténticos profesionales. El servicio fué buenísimo, hubieron explicaciones para cada uno de los platos y bebidas. El menú que tomamos fue el del 40 aniversario del restaurante, fué brutal!, tanto en la calidad de los productos con que se elaboraron los platos, como en la presentación. Y la cantidad fué la correcta. El sommelier, estuvo muy atento, a petición mia nos mostró la bodega del restaurante, que es enorme. La carta de vinos, enorme, quizás demasiado. Al final me decanté por un clos martinet 2004. El total fue de 460 euros los dos. Éste fue el único problema. Es demasiado caro.
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