Muy buen restaurante ubicado en el centro de Potes, que fundamenta su

Muy buen restaurante ubicado en el centro de Potes, que fundamenta su éxito en su buena cocina autóctona. Las raciones son exageradas, pero se ofrece la posibilidad de pedir medias raciones que, aún así, resultan muy generosas.

Excelente la morcilla y la tabla de quesos lebaniegos acompañados con membrillo. Como platos fuertes cenamos callos y solomillo al queso de treviso. Yo el solomillo no me lo pude acabar, mientras que mi novia si pudo con la fuente de callos, obteniendo por elo el reconocimiento del camarero que nos atendió.

Acompañamos la cena con una botella de Herencia Remondo la Montesa, servido en copas decentes, aunque el restaurante destaca por su comida, no por el vino.

Rematamos la cena con cafés y orujos de la zona.

No reservan mesa, por lo menos en temporada, pero en 10 o 15 minutos puedes sentarte a cenar.

Excelente relación calidad-precio, 20 euros por persona sin vino.

Repetimos otra noche a cenar, si bien al lado de la barra pues el comedor estaba a reventar y eran las 11 de la noche, destacando esta vez la lengua de ternera rebozada, que estaba exquisita.

Pese a estar lleno, el sevicio fue muy bueno.

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