Cuando todo lo que rodea la cocina, mejora la experiencia

Hacía tiempo que no visitaba Lakasa. Ninguna vez en su nueva ubicación de la Plaza del Descubridor Diego de Ordás. Local más amplio, cocina de dimensiones importantes (80m2), en la sala mayor luz natural y una mejor separación entre barra y comedor.

Nada de lo sustancial ha cambiado. Las claves del éxito de Lakasa siguen intactas. Amabilidad y servicio, flexibilidad y variedad de mercado en la comanda y una buena relación calidad precio son las columnas principales que provocan que siempre hayan llenado desde que abrieron en su nuevo emplazamiento. El lema que el cliente vuelva.

Culinariamente se alternan platos notables con otros buenos pero que parece que no están del todo consumados, como si les falta algo para que acabarán de ser redondos. Buena cocina, que llega en pocos casos a la exclamación. En esta comida, especialmente en la recta final.

Comenzamos con el fiambre de callos (1/2). Entrante indispensable para los amantes de la casquería. Sabor, fina textura y ese crujiente dulce que aporta las pipas de calabaza. A partir de un guiso tradicional de callos, se llega a un bocado muy notable. Sin duda para repetir.

Dos composiciones francesas en un mismo plato, paté y rillete. El primero realizado con mollejas de ternera, pato y papada ibérica, el segundo con cochinillo y su grasa. Gustoso y firme el primero. Mejor el paté que el rillete, al cual le falta jugosidad. Bueno.

Los garbanzos con pez San Pedro gozan de una salsa bien ligada, similar en sabor a una salsa verde. La legumbre irregular, algunos garbanzos bien de punto mientras que otros se presentan demasiado al dentes. Desigual.

Seguiríamos con los guisantes, gamba roja y crujiente de oreja. Crema realizada con las vainas que aporta una mayor profundidad de sabor, pero resta cierta elegancia a la leguminosa. Se mezclan el dulce del guisante con el yodo del crustáceo en un plato correcto.

Otro mar y tierra que se presenta son las alcachofas con chipirón (1). La verdura tanto cortada en finas lascas y crujiente como confitada. Chipirón perfecto de punto tras un paso rápido por el josper y el fondo del cefalópodo gustoso pero con un punto de exceso de sal. Bien

Se comienza a subir el nivel con el arroz cremoso con conejo, tomillo y romero (1/2). Aromáticamente potente, recuerdos de monte, se nota fácilmente la presencia del tomillo y el romero. El grano de buena textura y sabor sin excesiva potencia. Agradable.

Uno de los mejores pases de la comida sería sin ninguna dura el tartar de gamo (1/2). Uno de los clásicos de Lakasa. La combinación del estragón, el tomillo ahumado, la mostaza y la cebolla roja junto con la carne conforman un plato intenso, con verdadera personalidad, rico. Para reincidir sin pensárselo.

Las manitas rellenas con rabo de toro (1) son otro pase que gusta por derecho. Crujientes tras su marcaje por la plancha en el exterior y tersas en el interior. Jugosas con el rabo de toro que viene acompañado de una salsa muy reducida de su guiso. Un plato completo, laborioso, bien rematado y notable.

Finalizaríamos con liebre al vandouvan (1/2) con crema de apionabo. Lomo ligeramente planchado, una mousse de higadillos y corazón y la liebre guisada, desmigada y finalmente napada con su propia salsa muy reducida. La mousse trasmite ese sabor vehemente de campo y animal, la liebre de encomiable textura y jugosa. Un plato de guisandero, de laboriosa mise en place que Cesar Martin Cruz y su equipo convierten en un señor plato.

El broche final dulce vendría el milhojas de crema catalana y fruta de la pasión (1/2). Milhoja crujiente, ligeramente tostado. Combinan muy bien la crema catalana (vainilla, nata, limón,..) con el ácido proveniente de la fruta de la pasión. Juntas provocan sensaciones aciduladas y ligeras que son un gran remate.

En definitiva una buena comida con algunos altibajos que se convierte en una notable experiencia por la amabilidad y detalles de todo el equipo de Lakasa. La carta es amplia y con todos los platos disponibles en medias raciones se provoca el aumento en el número de degustaciones, la sala es luminosa y amplia con sillas especialmente cómodas y los precios contenidos. Todos estos factores son la esencia para que un elevado porcentaje de clientes retorne.

La principal razón del éxito de Lakasa es que el cliente es el centro de la experiencia. César y Marina han transmitido este principio a todo el equipo y se nota. Hacen que la gente se sienta bien y ellos sienten el retorno de la clientela. Sin duda, Lakasa es el lugar donde todo lo que rodea la cocina mejora la experiencia.

Post completo en goo.gl/0KYrGc

Comida 7
Servicio vino 7,5
Entorno 8
RCP 8

  1. #1

    Abreunvinito

    Gran invento eso de las medias raciones para los que somos de probarlo todo.
    Buen disfrute.
    Saludos

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