Restaurante La Praillona

7
Datos de La Praillona
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
7.7 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
8.3 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 32,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: ??



7 Opiniones de La Praillona

De regreso por la zona en las pasadas vacaciones de Semana Santa, volvimos a reservarnos un día para visitar este restaurante que tan buenas sensaciones nos causó en la anterior visita. De ello hace ahora cuatro años y pocos o ninguno son los cambios que apercibimos en el local: misma decoración, misma carta, idéntico trato… Es bonito ese apego a la tradición que destilan establecimientos como éste. Sala prácticamente llena el sábado santo y un servicio raudo que no se resintió de tal circunstancia.

Éramos cinco comensales y nos decantamos por pedir cinco entrantes o raciones al centro de la mesa y acabar con una chuleta, teniendo en cuenta el recuerdo que guardábamos del tamaño impresionante de ésta. Todo ello, junto a los postres, fue más que suficiente y quedamos plenamente saciados.

- Cecina de León: Riquísima. Reunía las condiciones perfectas en cuanto a punto de sal, el regusto ahumado, su ternura… El plato voló en pocos instantes.

- Lengua curada con aceite de oliva: Otro delicioso entrante. Sometida a un proceso de curación bastante largo, adquiere una textura más seca y menos tierna respecto a lo que había probado antes, pero resulta igualmente rica y bastante más sabrosa.

- Crema de queso de Valdeón y paté de cerdo ibérico: Hay que tomar primero el paté y luego el queso o el sabor de este segundo se lleva totalmente por delante al del cerdo. Chula la presentación, a modo de bolas de helado, correcta la elaboración y perfecta la intensidad y el alcance sápido de ambos.

- Huevos rotos con picadillo de jabalí: A modo de zorza gallega, se compone de las patatas fritas y la carne adobada presentada en menudillos. La fuerza de este adobo enmascara el sabor peculiar de la carne de caza con lo que no se distingue excesivamente de la carne de cerdo. Aún así, otro plato rico.

- Rabo de toro: Simplemente perfecto en cuanto a ración, elaboración, textura y sabor.

- Chuletón: En la carta se anuncia como chuletón de buey de 1 kg. Yo creo que éste pesaba bastante más. Exageradamente grande. Creo que no ha sido sometido a curación (no pregunté) con lo que no se consiguen unos aromas ni sabores tan intensos, pero se disfruta de lo lindo del sabor de esta carne, sobre todo de las tiras centrales, más grasientas y bastante menos cocinadas que las de la periferia. Muy rico. Se nos preguntó si seguía manteniendo la temperatura. Supongo que para sacarnos platos calientes o, incluso, una diedra que vi en mesas aledañas. No hizo falta, pero me parece un muy buen detalle.

- Postres: Hubo tres personas que pidieron postre. Salieron una tarta de queso, unas natillas y un pan de Calatrava. Especialmente rica la tarta de queso.

Tomamos cervezas y refrescos, agua y dos botellas de vino: Dominio de Tares Cepas Viejas (DO Bierzo) y Victorino (DO Toro). Precios muy por debajo de lo que se acostumbra a encontrar en restaurantes. Buen servicio. También tomamos cafés. Con todo lo comido y bebido nos quedamos perplejos con la cuenta final. Excelente la RCP.

Después de visitar las cuevas de Valporquero nos dirigimos a esta restaurante a comer siguiendo los sabios consejos de verema.
Tomamos de entrante Milhojas de morcilla y reineta, muy pero que muy fina.
De segundos caldereta de cordero y escalopines de venado, ambas raciones muy generosas y muy sabrosas, aunque estábamos satisfechos pero pecamos y tomamos postres ( creo que la próxima vez lo evitare, que el camino a León se hizo muy duro) Copa Praillona y Nicanores con chocolate, que nos acompañaron con un vino dulce cortesía de la casa.
Para beber Pétalos del Bierzo, buena carta de vinos. la próxima vez con más calma tomare alguna cosa más interesante

Si preguntas por la zona cual es el mejor restaurante, un amplio porcentaje te diria sin dudarlo que LA PRAILLONA, este quiza sea su principal handicap, (si estuviera situado en León, sin ir más lejos, registraria llenos diarios, en boñar...digamos que solo debes reservar los fines de semana). Desde que entras te sientes agusto, (detallazo chimena encendida que se agradece con el agua-nieve que estaba cayendo), y sabes que vas a comer bien, decoración de esa que ahora los guays llaman vintange, con algun guiño al mundo del vino, (interesante mini-colección de sacacorchos "antiguos" y curiosa la botella firmada por Kirk Douglas). Aunque cuenta con un más que apañado menu del día por 10€ vino incluido, el objeto del viaje era disfrutar de las jornadas de la carne de caza...lo más adecuado para mi incipiente ataque de gota vamos. Para comenzar unas croquetas de cecina de "corzo" (creo recordar), siempre digo que las croquetas son el termometro de un restaurante si estan exquisitas (como era el caso), sabes que todo lo demás ira sobre rueda, sino..., platos conduntes (de este lugar no saldras con hambre) sabrosos y bien ejecutados, (destacar en especial las codorcines con chocolate, perfectas, sin dejar que el chocolate se "coma " las codorcines). Todo el menu escoltado con dos vinos, (la carta de vinos es otro de los puntos fuertes de este lugra, mucho vino de la zona, como debe ser, y alguna sorpresa) de un de mis bodegas prefes de la DO Tierras de León Tampesta, unrosado peculiar, lejos de lo que se estila por la zona (con cuatro meses de bariica), y un tinto que reune las virtude, pero sin los defectos de la Prieto Picudo Golam, y con los postres un clasico Tostadillo de Valdevimbre. Por 35€ , dejemoslo en que era un precio para repetir. En resumen un lugar para descubrir /repetir en la montañla leonesa

Teniamos ganas de ir a este restaurante de Boñar del que nos habían hablado muy bien. Antes de entrar tomamos un verdejo en la terraza ya que el dia era magnifico y a continuación nos pasaron al salón donde fuimos los primeros aunque luego se llenó. Dado que era la feria de Sevilla el local estaba decorado ad hoc e incluso el encargado estaba vestido de palmero. Tambien ofrecían algún plato típico de la feria.
La carta es muy amplia y apetece probar de todo pero al ser dos tuvimos que decidir…Cuando vimos aparecer el primer plato casi nos caemos de la silla. El tamaño era como para 4 personas. Y asi paso con todo lo que pedimos dejándonos la mitad de cada plato que amablemente nos pusieron en unos recipientes para llevar. Por cierto que deben estar acostumbrados porque los recipientes eran muy monos.
- Ensalada de faisan escabechado: mezcla de lechugas con pasas, manzana, nueces y gran cantidad de faisan. Muy rico
- Manos de cerdo La Praillona: manitas rebozadas en una salsa apimentonada típica de la zona. Exquisitas
- Pollo de corral que parece ser que salió en el programa España Directo y por ese motivo es muy demandado. Autentico pollo de corral con la carne muy oscura guisado en salsa con orejones, ciruelas y manzana. Muy rico pero demasiado dulce y contundente. De nuevo sobró la mitad

Para beber un Carroleon a 17,90 muy bueno. La carta de vinos es buena con muchas referencias de la zona
Solo tomamos café porque era imposible comer mas.
En resumen, buen sitio pero aconsejable ir mas de 4 personas y pedir raciones ajustadas. A mi me habría gustado menos cantidad y haber probado mas cosas pero según nos comentó el encargado allí la gente sabe a lo que va… y salen tan contentos ( y orondos)

El precio 73,40 €

Hemos pasado estos días en un pueblo muy cercano a Boñar. Exceptuando una ruta de tapeo memorable en la ciudad de León, hemos estado cocinando sin parar en la casa que nos hospedamos. El domingo, sin embargo, tocaba restaurante. La sorpresa fue descubrir en Verema que, a escasa distancia de la aldea donde estábamos, se situaba este digno restaurante. Reservamos con antelación e hicimos bien, pues el local estaba completo cuando llegamos.

Día nuboso y fresco en el exterior. Se agradace la entrada al comedor, acogedor, cálido. Es una estancia más bien estrecha y alargada con mesas a uno y otro lado (separación suficiente entre ellas) en la que no hay entrada de luz exterior. La decoración es clásica y el piso de madera y las mesas bien vestidas le dan un toque elegante. El personal que atiende es del lugar, con un trato muy educado y profesional.

La carta es extensa con múltiples propuestas en el apartado de entradas y también en el de carnes. La mayoría de los platos de pescado se sugieren fuera de carta, según disponibilidad. Todo resulta apetitoso: manitas de cerdo, rabo de toro, lengua, ensaladas de perdiz, de faisán... Por el gusto particular de alguno de los comensales tuve que renunciar a estas "cochinadas" y acabamos pidiendo:

- Paté de cerdo y queso Valdeón: en una fuente rectangular se presentan dos bolas similares a las de helado, una de ellas de un rico paté de cerdo y la otra, la del queso, realmente fuerte, no apta para todos los paladares. Dimos buena cuneta de la cesta de pan.

- Huevos rotos con picadillo de jabalí: muy muy rico. Lecho de patatas fritas, picadillo de carne adobada de jabali (me recordó la zorza gallega) y huevos que el servicio rompió y removió ya en la mesa, ante nosotros.

- Principales: Entrecot al cabrales para un comensal, cabrito al horno para otro y chuletón de 1 kg a compratir entre los dos restantes (uno de ellos, yo). Probamos todos de todo y, aún estando todo muy bueno, sobresalía el chuletón: enorme, sabroso, crujiente por fuera y tierno (practicamente crudo) en su interior. Hasta la grasa estaba deliciosa.

- Arroz con leche al centro: ración considerable de este postre servido con una cobertura de azúcar caramelizado que le daba todo el dulzor que en otras ocasiones he echado de menos (normalmente lo había tomado con canela). Uno de nosotros se pidió sorbete de limón que también estaba muy bueno.

La carta de vinos es muy completa y sorprende por el gran número de referencias de muchas DO. Fuimos a lo seguro y pedimos Dominio de Tares Cepas Viejas. Servicio más que correcto: temperatura ideal, copas dignas, dan a probar, tapón a la mesa... No rellenan las copas, cosa que yo, particularmente, prefiero.

Con cañas al princio y cafés al final, me parece una excelente RCP. Nos invitaron a una copita de vino dulce con los postres.

Local interesante que ya conocía del año anterior. Agradable, con buen servicio, buenos productos y cuidada cocina.
Cenamos Ensalada de perdíz escabechada, muy buena. Morcilla de León con manzana reineta caramelizada, excelente, y pimientos de piquillo con anchoas del cantabrico. Muy buenas.
De segundos lubina salvaje al horno y chuleta a la piedra. Riquísimas las dos cosas.
De postre helados y PX, cafés y una copita de moscatel cortesía de la casa.
Pagamos 35 € por persona, bebiendo una botella del rosado de Tampesta, muy correctamente servido y una de Pricum tinto.
Recomendable 100%.

Comida, de trabajo, no espera mucho de la restauración de la zona,y me lleve una agradable sospresa,ya desde la entrada, decoración muy agradable, te hace sentir como si estuvieras en la casa de campo de esa que nunca tuvieron tus abuelos, camareros bien uniformados, mesas impolutas...las malas lenguas me dijeron despues que el sitio es de Mario Conde (que lo visito le encanto y lo compró...supongo que sólo sera publicidad...), como siempre y al ir con gente de fuera de la provincia pedimos lo "tipico" al centro de la mesa para picar (cecina, lengua curada, morcilla), y de segundo me decante por un solomillo más que correcto, observo una voluminosa carta de vinos, pero el hecho de que te esten invitando hace que no puedes echarle un vistazo, el camero-sumiller acierta con unmás que digno vino de la DO tierra de León Galio (conocia los rosados de la casa, pero este tinto esta realmente muy bebestible, fenecieron tres botellas), postres contundentes, destacando los nicarores (famoso dulce del pueblo), regados con chocolate caliente. Respecto al precio no tenia pinta de ser barato calculo alrededor de 40€ persona,aunque vislumbre un folleto con un interesante menu degustación de comida tipica de semana santa por 24 vino incluido, tendre que volver solamente acompañado de alguien que no este relacionado con mi "cole". Un sitio sorprendente en el que se come muy, muy bien, con un entorno de montaña, pantano y nievo muy bonito.

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