Restaurante Gorria: Navarra en Barcelona


La hegemonía de Gorría en Barcelona continúa aunque para ellos cualquier tiempo pasado fue mejor. Javier hijo de una dinastía que empezó su padre Fermín, sigue con el negocio familiar. El comedor situado en su planta baja, es rústico y recuerda a un salón medieval, donde además te encuentras constantes estímulos para el paladar (toda la pared llena de botellas, el 5 jotas y los postres en el centro...). Recomiendo sus pochas de Sangüesa de primero, y un cordero del Roncal o una koskera de segundo para redondear. No aconsejo el vino que recomiendan ya que no está a la altura de sus platos, mejor orientarse por la carta. Tampoco su rodaballo con verduras hervidas, no creo que sea su fuerte. El servicio es próximo, pero mejor marcar la pauta uno. Si lo que se desea es una velada de amigos/varias parejas, absolutamente recomendable la sala que tienen aislada del resto con una enorme mesa redonda para 10 personas. Sus Gin Tonis siempre perfectamente servidos (7 hielos... Gracias Domi...). A destacar que puedas estar hasta las 18-19 horas un sábado, habiendo empezado a comer a las 14'00, y sin un mal gesto por parte de ellos.

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