Restaurante Gorria: Calidad


Calidad en estado puro. Poco importa si no hay luz natural, lo que importa es mirar el plato, oler la morcillita y la chistorra que llega de aperitivo, saborear un clásico Rioja, en esta ocasión un Murrieta 2009, padecer el primer calentón con las pochas de Sanguesa, a las que debe rociarse con guindilla verde cortada y berza (si es el tiempo), y campeonar con una buena chuleta, magníficamente asada y de un gusto normalmente exquisito. Las continuas visitas de Javier a su tierra para hacerse con dichas portentosas delicias, bien vale lo que pagas.
De chuletas, quizás las haya mejores en Barcelona, pero...que me digan donde y sobretodo, si consistentemente pueden ofrecerlas al mismo nivel de calidad...

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