Hace tiempo que soy cliente. Me gusta la carta de vinos; por eso no le doy

Hace tiempo que soy cliente. Me gusta la carta de vinos; por eso no le doy importancia a la tabureta, a la falta de ventilación y a la escasez de variedad en la comida que acompaña al vino que voy a difrutar....sin embargo me dejo allí cuarenta euros por comensal en cada visita y considero que dadas las penalidades que acarrean la falta de local y el precio medio..... el trato debería ser excelente (que no cursi). No dudo que quien atienda sepa más de vinos que muchos clientes, pero la prepotencia no es nada moderna, dar a catar un vino sabiendo que está en buen estado (porque lo ha olido el profesional) solo por hacer el paripé y que un comensal inexperto tenga que hacer el teatro de saber lo que huele ante la mirada arrogante del camarero y/o propietario no tiene razón de ser.... es un requisito obsoleto y absurdo desde mi punto de vista. La humildad y la cercanía enganchan, todos estamos aprendiendo sobre vino en cada sorbo, nadie está en la cima de la sabiduría... ¿por qué noto que me miran mal desde allí cuando no encuentro la grosella en mi pituitaria? ........ volveré a seguir catando.Gracias.

  1. #1

    oedi

    Estoy de acuerdo contigo de la A a la Z de tu comentario.
    Estoy harto de tanta gilipollez snob. Hemos pasado del vino peleón a ser los más entendidos del mundo. Bebamos y disfrutemos, pero no hagamos de esto una feria de las vanidades.

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