Restaurante Cañadio Madrid: Moderna puesta en escena de un clásico santanderino


En plena calle Conde de Peñalver, enfrente de esa enorme mole que es el Hospital de la Princesa, un gran cartel deja claro dónde estamos y de dónde venimos: “Cañadío Santander-Madrid”. Diseño moderno en un local dividido en tres espacios, barra de pinchos, comedor y zona de tapas, con la cocina integrada y al descubierto. Día festivo a mediodía y local a medio gas.

En nuestra primera incursión nos situamos en la barra y echamos un vistazo a la carta de tapas, completa y variada con raciones, pinchos y guisos del día, entre estos últimos destacar el cocido montañés los miércoles y la marmita los jueves, dos de nuestros platos preferidos de cuchara que ya iremos a probar. De lo ofertado tomamos un delicado paté de perdiz con salmorejo, muy meloso y lleno del sabor montaraz esperado y el cachón en su tinta con arroz blanco, de delicada textura y perfecto punto de cocción. Con los vinos nos pusieron como aperitivo un arroz guisado con setas francamente apetitoso y un mousse de cabracho, quizá demasiado diluido pero de atrayente ligereza. Seguiremos probando algunas de las otras raciones propuestas amén de los platos de cuchara, porque lo cierto es que el nivel medio nos pareció más que aceptable tanto por calidad, cantidad y presentación.

En cuanto a los vinos hay que mejorar mucho, la oferta no pasa del “sota-caballo-rey” que llena las cartas de Madrid. No hay riesgo ni originalidad. En barra tres vinos principalmente, Blanco Nieva Verdejo en blancos, Doce Tañidos en rosados y Sierra Cantabria en tintos, además de una manzanilla (La Guita) y un albariño que no recordamos. Sinceramente hay que ofrecer más e incluir vinos de fuera, espero que poco a poco lo vayan haciendo. Las copas son de buena calidad y el servicio más que correcto y amable.

Interesante esta sucursal de Cañadío, todo un clásico santanderino en la capital, pero no nos hagamos ilusiones, ni el entorno exterior ni el interior poseen el encanto del original. La parte de barra con sus pinchos y de tapas tiene muy buena pinta y repetiremos, aunque deben mejorar la lista de vinos por copas. Y a ver sin nos acercamos un día a comer ese cocido o la marmita. Encantados de que un clásico de Santander se reinvente en Madrid, aunque si fuera por nosotros preferiríamos una sucursal de La Cigaleña, jeje.

Recomendado por 1 usuario
  1. #2

    Francescf

    Por pedir, pide también una de Monvínic ;-)

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