Restaurante Cañadio Madrid: Sigue en su buena linea.


Mas de un año después de la ultima visita - ausencia no siempre imputable a nuestro interés, en mas de una ocasión nos hemos encontrado con todas la mesas ocupadas -, retornamos a este lugar y nos encontramos con la misma situación ya conocida. Salas a rebosar, ambientazo, nivel de ruido importante y una cocina de base tradicional muy bien elaborada.

Tan solo un aspecto diferenciador respecto a visitas anteriores, un solo jefe de sala para ambas plantas, lo cual, y a pesar de su interés, hace que en algunas mesas el tiempo de tomar comandas se ha demorado excesivamente, lo cual - es justo recalcarlo-, no ha incidido en el ritmo de sacado de platos.

De la oferta liquida hoy nos hemos decantado por un Antonio Montero Autor. Un blanco joven, DO Ribeiro, elaborado con uvas Treixadura, Torrontes, Loureira y Albariño, con buen historial de galardones. Mas que correcto pero sin llegar a enamorar.

De la oferta solida

- Buñuelo de bacalao y gazpacho de aceituna verde. Aperitivo del día, que sirve de muestra e introducción a la cocina del lugar.

- Rabas. Plato emblemático y que no puede faltar en la comanda.

- Cachón en su tinta con arroz blanco meloso. Mucho había leído sobre la calidad de esta preparación. No diré que esta mala, ni mucho menos, pero no es la versión que mas me satisface. No es mi plato.

- Taco de merluza con pil pil de hongos. Excelente calidad de producto con una salsa suave que deja su huella de sabor sin anular el producto principal.

- Taco de rape con suquet de mejillones. Platazo. Una muy buena combinación de sabores.

- Tarta de queso. Otro clásico para incluir en la comanda. Imprescindible. Poco mas que añadir.

Cafe con hielo, te rojo y chupitos de crema de orujo obsequio de la casa, ponen punto final a la visita.

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