Restaurante bonito y singular donde los haya

Fui con unos amigos a cenar el sábado día dos y la verdad es que quedé encantado. Una de las cosas que más me gustó es lo cercano que puede llegar a resultar el trato que te ofrecen las personas que trabajan en este sitio, y más después de los días que deben haber pasado de comidas y cenas a todo trapo con el cansancio que eso debe conllevar.
Otro detalle que me resultó muy notable, y sobre todo habiendo leído algunos bastantes comentarios sobre el vino "Matsu", en los foros de verema, es que aquí lo tenían. En sus tres opciones: "el pícaro", "el recio" y Matsu el abuelo. Como éramos los suficientes les hicimos honores a los tres. Los pedimos a la vez y fuimos observando su evolución con el tiempo. Al entrar en el restaurante me fijé que tenían el "vinturi", así que les pedí que nos lo dejaran para ir utilizándolo según la necesidad. Gran invento éste, y ciertamente se nota la diferencia de utilizarlo a no. Aunque insistieron en servirnos el vino les comentamos que iba a ser mejor que lo hicieramos nosotros. Se que muchos foreros opinan que es parte de un buen servicio del vino que lo hagan los camareros. Como hay gustos para todo, a mi me gusta servirme el vino poco a poco y a mi aire, porque una vez pasada la fase olfativa, me salen a relucir muchos más matices cuando me queda poco vino en la copa que mucho.
Ya en el tema comida, de entrada pedimos unas sugerencias que nos hizo la persona que nos tomó nota, creo que es el dueño y si no recuerdo mal se llama Juan Carlos: los champiñones rellenos de crema de membrillo y quesos roquefort y ahumado de cabra. Los finitos de bacalao con una vinagreta de limón y tomillo, y los pepitos que rellenan con chipirones y espinacas, muy bien acompañados con dos salsas de bechamel, una de ellas de tinta de calamar. De segundos, hubo una diversidad, unos pidieron rabo de toro, otros arroz de caldo del cocido, hubo una caldereta de rape y yo me pedí el codillo cocinado con moscatel. Sabroso y aunque parezca lo contrario, delicado en el sabor por la reducción de sabor que consigue el moscatel de la carne. Acabamos con unos sorbetes de mojito que no se si les salen siempre así pero a mi me vino fenomenal después de la "fartá" que nos pegamos.
Al final café y gintonic: fever tree con Miller´s. Memorable. Buena compañía, buena comida y preludio de lo que fue después una buena noche.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar