Buena relación calidad-precio

Acudimos a comer a mediodía. Dos adultos y dos niños. Primera visita a este restaurante. Nos ubican en una mesa rectangular, un poco estrecha, aunque con mayor privacidad. El restaurante estaba absolutamente lleno. El servicio ha sido muy agradable y con un ritmo muy eficiente en la salida de platos. La carta de vinos presenta bastantes posibilidades. Pedimos un verdejo de Rueda, Hermanos Lurton. El servicio del vino mejorable. Nos abrieron la botella, nos sirvieron, la dejaron en una cubitera y ya no hicieron ningún amago por rellenar las copas, teniendo que hacerlo nosotros.
Respecto a la comida, empezamos con tres entrantes. Finitos de jamoón con vinagre de módena, combinación acertada. Hatillos con langostinos, muy buenos aunque quizá excesivamente grandes para tomar uno por cabeza y pepitos rellenos con chipirones, también acertados. Como segundos fideada roja, el mejor de los platos principales, sabroso y en su punto. Mi mujer tomó arroz meloso de pato y setas, muy copioso y correcto. Para los niños, chuletitas de cabrito. No tomamos postres pues estabamos saciados.
Terminamos con cafés (Nespresso) y una copita de PX, también bastante generosa. Todo ello por 115 euros, lo cual nos ha parecido un precio bastante ajustado. Me parece una buena opción para comer en el centro

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