Cena jueves noche de verano,aún no habíamos estado en el local nuevo, en vista de los comentarios anteriores...especificamos la reserva arriba,no en el reservado, cuando llegamos Juan Carlos,el dueño,nos explica "la historia", siempre se sienta a los comensales en el piso de arriba, los dos reservados del sótano son para grupos. Muy amable nos hace la "ruta" por el restaurante y nos enseña los reservados, hay uno más grande para 12 pax y el otro de 6-8 pax, son fenomenales y por supuesto,si vas con amigos...es lo mejor.Los reservados son una reminiscencia de lo que era el local antiguo, han conservado la mesa larga tan característica que tenían al final de local para uno de los reservados.Conservan sus raices,tanto en esto como en la cocina...
Bodega impresionante y mobiliario moderno.
Como siempre los hatillos de langostino !!uhmmm!!!,finito de jamón...cocina bueeena!!!
Vino Gramona gessamí 2001,sugerido por Juan Carlos,muy fresco y aromático. Bueno.
Restaurante para repetir...
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