Restaurante Los Galayos en Madrid
  

Restaurante Los Galayos

5
Datos de Los Galayos
Precio Medio:
30 €
Valoración Media:
7.2 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
6.2 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Centro
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Castellana, Asador
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 21,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Nunca

Teléfono


5 Opiniones de Los Galayos

Ante los últimos comentarios en verema y dado que en Madrid Fusión 2014 se reconocía a este local como uno de los mejores asadores castellanos (¿?), nos decidimos por reservar en este local situado en plena ruta turística de Madrid, aún sabiendo que su maestro asador, José Batalla, se jubiló el pasado mes de febrero. Desgraciadamente ahora lamento haber cometido el error de comer en uno de ellos (madrileño con más de 50 años y cometo semejante torpeza). No cuestiono para nada la opinión del resto de foreros que han hecho sus aportaciones en verema, solo intento describir mi desafortunada experiencia. Quisimos hacerlo con el menú especial degustación “Jornadas del cochinillo segoviano” a un precio de 29€ (incluido IVA y vino de la casa).

Servicio amable por parte de los camareros y desafortunado el del supuesto maitre.

Como detalles de la casa, unas aceitunas gordal y unas cortezas caseras.

Comida para tres personas:

Entrantes a compartir:

- Torreznos ibéricos con sal gorda: Bastante decepcionantes. Un platillo con unos trozos a compartir de torreznos que desde luego no estaban hechos ese mismo día. En cualquier bar de Toledo los preparan mejor y los ponen de aperitivo. Para nada crujientes, aunque sin grasa afortunadamente.

- Ensalada templada de crujiente de oreja con manzana salteada: Una ensalada mezclum con un aliño de vinagreta de miel y mostaza. Por encima unos trozos de oreja crujientitas sin mucha historia. Resultó ser el entrante más logrado, aunque tacaños con la oreja. ¿Un plato a compartir entre tres?

- Pastel de chon con crema de queso manchego viejo: Ración, en este caso generosa, de pastel de cochinillo, con la misma textura de un pastel de cabracho. Original pero muy cansino. La crema de queso apenas perceptible. Mal.

De segundo:

- Cochinillo asado a baja temperatura con su jugo: Pues para ser elogiado por Rafael Gracía Santos, un desastre: Hecho por encima (bien doradito) y totalmente crudo por debajo ¡!!. No lo entendemos, asado a fuego lento durante 6 horas y por debajo estaba blanco como la leche. Se lo advertimos al maitre cuando todavía no lo habíamos probado pero pasó olímpicamente justificándose con que ellos lo hacían así. No nos dieron otra opción que tragar. Esto es lo que hace que un local así se posicione como TURISTICO. La pena es que la carne de la parte que estaba asada estaba tierna, jugosa, desgrasada y con excelente sabor, pero la parte sin asar estaba incomestible. De guarnición, una patatas tipo panadera.

De postre:

- Torrija de bizcocho con crema pastelera: Postre aceptable sin mucha historia.

Carta de vinos generosa en vinos de La Rioja (incluidos Trasnocho, Viña del Olivo o Remirez de Ganuza) y de Ribera del Duero (Vega Sicilia Único, Pago de Valtarreña o Flor de Pingus), sin apenas representación de otras regiones. Su oferta incluye varios cavas y champagnes. Disponen de dos cavas climatizadas en el sótano, por lo que su oferta está a buen recaudo. Precios subiditos de tono (x2). En el menú estaba incluido el discreto Celeste Roble, pero me dieron la opción de cambiarlo por cualquier otro pagando obviamente la diferencia. Para evitar un recargo abusivo, optamos por un buen Pujanza 2008 (a 23.50€ en la carta, pero solo nos cobraron 7€ más en la cuanta final por el cambio). Servido un pelín alto de temperatura y en copas Schott de gama baja. No estuvieron atentos a rellenar.

En la sobremesa tuvieron otro detalle dejando una frasca con un agradable licor de albaricoque aromatizado con canela en rama y unas pastitas.

Precio total: 106.60 (inc. IVA, una caña bien servida a 2.90€, dos refrescos a 2.75€, una botella de agua de litro a 4.20€ y el vino). No cobran ni el pan ni el servicio.

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local con IVA y servicio incluidos y sin bebidas.

Domingo espléndido en Madrid. Nos pilló la hora de la comida dando un paseo por la Plaza Mayor y decidimos ir a LOS GALAYOS, que nos parece uno de los restaurantes más solventes de la zona. Íbamos sin reserva y cogimos mesa de casualidad porque estaba a reventar. Nos sentaron en el comedor de la planta baja, muy acogedor, con una decoración tipo mesón castellano de toda la vida. Están celebrando hasta el 30 de marzo las “jornadas del cochinillo” garantía de Segovia, con un menú degustación por 29 euros y varios platos especiales. 3 personas. De entrante pedimos dos platos especiales de las jornadas; unas patatas revolconas con cochifrito: la patata suave y cremosa, con el punto de pimentón justo y el cochifrito tierno y sabroso; y una cazuela de garbanzos a la madrileña con oreja: garbanzos en su punto, hechos con una salsa al estilo de los callos pero con oreja, plato contundente. De segundo una paella valenciana (verduras, pollo y conejo) para dos, pero de la que comimos los tres tranquilamente y repitiendo. Buen punto del arroz y muchos tropezones. No pudimos con el postre. Para beber pedimos el vino de la casa que es un Solar de Samaniego crianza, un rioja clásico muy bueno y bien servido. Aperitivo de ensaladilla y un plato de aceitunas gordal para empezar, e invitación a chupitos de licor de orejones y canela casero y tejas para terminar. Servicio de camareros de toda la vida. Salimos rodando... Pagamos 83,60 euros, un buen precio para lo consumido. Buena opción en una zona en la que abundan los sitios para “guiris” en el sentido más rancio de la expresión.

  • Licores y galletitas cortesía de la casa

  • Patatas revolconas con cohifrito

Cuando los prejuicios te traicionan....

De viaje relampago a Madrid para ver la cabalgata de reyes con la peque, quedamos con unos amigos de Pinto y estos se encargaron de reservar en un restaurante de la ciudad para comer un cocido.
Pues veniamos de unos 18 magnificos grados en Valencia y nos encontramos con un gelido viento en la capital, y apetecia apretarse un cocido calentito.

Sin preguntar donde ibamos a comer paseando por la ciudad fuimos a para a la Plaza de Mayor donde promociona con tanto acierto la Botella.Ya siendo la hora de comer le pregunte al amigo, donde comemos?? y me dijo, A Relaxing Cup of Cocido in Plaza Mayor !! entoces fue cuando empece a planificar el plan B de los bocadillos de calamares.....

El caso es que habia reservado en este restaurante, quede sorprendido por lo bien consevado que estaba, con una preciosa decoracion castellana, el local me gusto bastante, nosotros comimos en la primera planta, en una mesa que daba a dos calles.La mesa era amplia y bien preparada para la guerra, todo mas que correcto.

El servicio, muy bueno, como acostumbro a ver cuando paso por la capital, en seguida nos ofrecioron las catas y nos trajeron unas cervezas junto a unos aperitivos para comenzar, estos eran unos cuencos de una estupenda chistorra y aceitunas gordas.

Como teniamos claro que ibamos a probar su cocido quisimos pedir pocas tapas para picar, y pedimos

-Torreznillos Crujientes de Cerdo Ibérico
con sal gorda.(Excelentes)

-Puntillitas con Huevos de Corral y
Juliana de Pimientos Rojos y
Verdes Fritos.( estupenda combiancion, para sucar pan)

Posteriormente vino el cocido madrileño de casa servido en cazuela de barro, con un solo vuelco de fideos, para despues sacarte las cazuelas de barro con el resto del cocido.
No es el mejor cocido que me he comido en Madrid pero no estaba nada mal, sobre todo destacar sus pequeños garbanzos, ojo despues con sus consecuencias....

Estuve ojeando la carta de vinos, me parecio completa pero subida de precio, por lo que no bebimos ese dia mas que unas cuantas cervezas y agua.

No llegamos al postre, pedimos directamente los cafes, y nos obsequiaron con un aguardiente casero y dulces navideños.

Si estas por la zona es una interesante opcion, por cierto y fue curioso, pero creo recordar no ver ni un solo turista en el restaurante.

Comida familiar en LOS GALAYOS.

Restaurante de comida tradicional en plena Plaza Mayor de Madrid. Muy animado, un domingo a mediodía el comedor a tope y doblando mesas. Dos adultos y una peque. Pedimos de primero una sopa de cocido (deliciosa, desgrasada pero con mucho sabor) y un crujiente de verduras para compartir (pimiento, berenjena, calabacín, etc. cortados muy finos con un rebozado tipo tempura, muy fino).

De segundo suprema de salmón a la sidra (normalita) y una paella valenciana para 2, que merece mención aparte. Receta tradicional, hecha con verdura, conejo y pollo, nada de marisco. El arroz bomba suelto y en su punto. Además, servido en su paella al centro de la mesa para conservar el calor. De la mejores que he comido.

De postre una tarta de queso casera para compartir y un café con hielo. Invitación a licores caseros de melocotón y canela de parte de la casa y unas tejas.

Para beber un Protos joven bien servido. A su temperatura y en copas adecuadas. Servicio muy profesional, se sirvieron todos los platos al tiempo y sin esperas entre primero y segundo. El Jefe pasando por las mesas y preguntando cómo iba la cosa, como debe ser.

Reservamos aprovechando el descuento del 50 por ciento de El Tenedor y pagamos 63 euros por todo. Con esta oferta una calidad-precio insuperable, sin ella habríamos pagado unos 100 euros, que tampoco es demasiado para lo consumido. Para una próxima visita probaremos el cocido madrileño (en 2 vuelcos a 18 euros por barba), pues lo estaban sirviendo en varias mesas a nuestro alrededor y tenía una pinta extraordinaria.

Se entra por una calle que da a la Plaza Mayor, practicamente hace esquina, esa ubicación es la que nos despertaba ciertas reticencias, en las zonas muy frecuentadas por turistas, muchos restaurantes enfocan el negocio a ese mercado, pensando que pueden colar peor calidad a mayor precio.

Este no es el caso, dichas reticencias se fueron diluyendo nada mas entrar. El restaurante tiene varias salas, es típico castellano, en sus comidas y en su entorno y por lo visto, con mucha historia.

Nos colocaron en una bonita sala, madera, un poco regia, castellana.
Las mesas bien dispuestas para no interferir con otros comensales.
El servicio es correcto, no puedo destacar nada ni bueno ni malo.

Empezamos compartiendo unos torreznos ibéricos, una ración de tamaño ideal para compartir, los torreznos nos gustan mucho, tengo que decir, que estos, estando buenos, no estarían en el Top de los que hemos probado en Madrid.
Seguimos con una ensalada de láminas de ventresca con pimientos de cristal asados y pulpa de tomate, bien, fresca, nos fallaron algo los pimientos, no acabamos de encontrar ese sabor del asado.

Ya en los segundos, la cosa sube el nivel, unos callos, espectaculares y para sucar pan, limpiemos el plato.
Y rabo de toro estofado, no necesitabas cuchillo, tierno, sabroso, buena ración y buena salsa, acompañado de patatas fritas caseras.

Sobre el vino, creo que buena carta y con algunos buenos precios, buenas copas, vino servido a temperatura, tomamos un La Montesa (19,30€).

No tomamos postres, el café muy bueno.

Estaba lleno y practicamente todas las personas que estaban en la misma sala que nosotros eran "nacionales", quiero decir con esto, que no seria el típico restaurante que describía al principio, si la gente de la zona lo vista, es que está bien.

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