Restaurante Damasqueros: Cocina de autor con raíces en Granada.


Cuando viajamos a una ciudad nueva nos gusta darnos un homenaje, buscar ese restaurante que se sale de la oferta gastronómica más ordinaria.
Lola Marín es el alma mater de este restaurante granadino ubicado fuera de la zona turística de de la ciudad, aunque afortunadamente Granada es una ciudad tan pequeña que no necesitas desplazarte más de 10 minutos andando del centro para llegar a todas partes.
Decoración moderna y un ambiente cálido que aumenta cuando los encargados de llevar la sala empiezan a atenderte.
Funcionan con un sólo menú del que puedes cambiar algún plato si no te apetece o hay alguna cosa que no te guste. Empezamos con el aperitivo de la casa en el que ya se deja ver el estilo de la cocina. Salmorejo ahumado con chips de boniato y huevas de corvina, lo que nos muestra esta cocina con raíces de la zona pero con ese toque personal de la cocinera. El salmorejo muy rico y el punto salino de las huevas muy rico.
Boniato requesón sobrasada y colmenillas fue el primer entrante, visualmente perfecto, con el contraste de los sabores dulce y salado, vegetales y hongos... Para mi gusto, el boniato demasiado presente lo que lo hace un punto dulzón de más, pero en líneas generales muy rico.
Caviar de Riofrío, arenque ahumado y coliflor. Me encanta la coliflor, soy así de raro, por eso cuando veo que alguien se atreve a jugar con ella en un plato de alta cocina lo aplaudo. Aquí se va un poco más allá y se la lleva a jugar nada menos que con caviar de esturión y un arenque excelente. Muy bueno este plato, aunque el caviar del ravioli queda algo compacto, el juego que dan las huevas en fresco con el pescado ahumado y el punto dulce de la col son de órdago.
Corvina salvaje con sopa malagueña y panecillo. La corvina es un pescado al que sacarle un sabor excepcional es complicado... A veces se intenta el triple salto mortal y casi lo más fácil sería cambiar de especie y buscar otro caminos. En este caso se conoce la materia prima y tan sólo se le da un contrapunto con el ajo del panecillo y el sabor suave de la sopa malagueña, que le aporta el fondo de pescado al plato. Plato correcto, aunque como digo, por las limitaciones de este pescado.
Presa ibérica en adobo con quinoa fue la propuesta en el apartado de carnes del menú. No había probado nunca esta carne adobada, desconozco si se trabaja así en el Sur pero el caso es que fue un grato descubrimiento. Punto tostado de la carne por fuera, buen corte en el centro y la quinoa que tanto me gusta para darle ese punto de textura. La crema agria le da ese toque ácido que refresca el plato y lo hace aún más atractivo.
Mención especial al postre, huyendo del socorrido chocolate, aquí hay un paso más en la búsqueda de ese plato final que nos deje con buen sabor de boca. Fresa, lima y albahaca es un postre fresco con el que finalizar la velada, de nuevo con un cuidado emplatado y una mezcla de textura, temperaturas y sabores muy ricos.
La carta de vinos es bastante extensa y tiene bastantes cosas interesantes, con vinos de la zona y a precios correctos. Unas copas de buena calidad y un servicio profesional y bien formado en vinos acaba por invitarte a pedir una buena botella y disfrutar de la cena.

Destacaría ante todo el perfecto equilibrio entre el equipo de sala y cocina, una tandem que funciona perfectamente engrasado en este restaurante granadino del que guardamos tan grato recuerdo. Volveremos en nuestras próxima visita.

  1. #1

    G-M.

    ¿Te dejaste alguna parroquia por visitar?

    ;-)

  2. #2

    Winer

    Buen restaurante. Viaje con bastante frecuencia a Granada y Damasqueros es de los que suelo visitar, aunque solemos ir a comer a mediodía. Otro de este nivel que no te deberías perder es Arriaga.

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