Restaurante La gran Pulperia: Magnífico pulpo


Comida familiar en esta casa gallega ubicada en la zona de Conde Orgaz; la reserva fue hecha con una antelación de 2 semanas aprox. para cuatro personas, se nos llama para confirmar el día anterior. Bien. El local cuenta con servicio de aparcacoches (muy eficiente, la verdad) y se encuentra lleno hasta la bandera. Se nos acomoda sin problemas y pasamos a pedir (tras disfrutar del consabido aperitivo de chorizo casero con una cervecita):
- Doble ración de pulpo a feira + cachelos: muy escasa pero deliciosa. Uno de los coménsales comenta que sale más a cuenta pedir 2 raciones individuales (la próxima vez lo haremos así). Hermosos tacos de pulpo, tersos pero tiernos, con un punto de cocción sublime. El mejor que he comido. Los cachelos también muy ricos. Un 9.
- Mejillones con salsa de pimentón: aprox. 750 gramos cocinados en salsa de aceite, ajo y pimentón. Buenos sin más. Un 6.
- Degustación de croquetas: 12 croquetas -4 unidades de los 3 tipos disponibles- variadas. Todas ricas y bien cocinadas - crujientes, nada aceitosas, bechamel al dente y con buenos tropezones-. La mejor la de centollo, después la de lacón y por último la de bacalao, estanto todas, insisto, muy ricas. Un 7.
- Un chuletón de vaca gallega (500g) fileteado: muy buena carne, abundante y perfecta de punto, con rico sabor de brasas. Un 8.
Como postres pedimos las cañas rellenas de crema - solo correctas, sin duda lo más flojo de la experiencia - y una torrija caramelizada con helado de vainilla exquisita.
Acompañamos con 2 botellas de ribeiro de la casa, dos copitas de Ribera, 2 cervezas, y cuatro copas de vino dulce con los postres. 155 euros en total con invitación a chupito de hierbas. En mi opinión, francamente bien.
Para terminar, destacar aquí la sorprendente calidad del servicio: perfectamente acompasado, sirviendo entrantes y principal en perfecta sucesión y estando atentos en todo momento a la reposición de pan y al cambio de platos pero consiguiendo no dar sensación de agobio o prisa en ningún momento. Me sorprendió muy gratamente la eficiencia y el buen hacer de los camareros con ese volumen de clientela en el restaurante, la verdad. Un 10 bien merecido para esta gente.
Lo mejor: la calidad de los productos, la eficiencia y amabilidad del servicio y que cuenten con aparcacoches.
Lo peor: la doble ración de pulpo era escasa para costar 25 eurazos.

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