Restaurante Solar Dos Presuntos en Lisboa
  

Restaurante Solar Dos Presuntos

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Datos de Solar Dos Presuntos
Precio Medio:
75 €
Valoración Media:
3.9 10
Servicio del vino:
4.0 10
Comida:
5.0 10
Entorno:
3.5 10
Calidad-precio:
3.0 10
Fotos:
 
País:
Portugal

Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Tradicional
Vino por copas: No
Precio desde 75,45 € (precio más bajo introducido por un usuario)


Restaurante Solar Dos Presuntos Solar Dos Presuntos La única pared que no tenía fotos era la de la vinoteca Solar Dos Presuntos en Lisboa Almejas al estilo Bulhão Pato Restaurante en Lisboa Bacalao asado al horno a la portuguesa Restaurante Solar Dos Presuntos Cabrito al horno al estilo de Monção con patata asada y arroz al horno

2 Opiniones de Solar Dos Presuntos


Buscando en la Guía Michelin encontramos este restaurante, céntrico y que nos pillaba de paso según la ruta que habíamos preparado. Mejor reservar.

45 años de fotos da para empapelar literalmente el enorme local, abarrotado de mesas y gente, y bastante ruidoso. Oímos no menos de 6 idiomas diferentes, aunque el portugués predominaba. Mesas de buen tamaño y sillas cómodas. Servicio con un trato excesivamente familiar para mi gusto, además de algo lento. Ninguno de los camareros que nos atendieron hablaba un castellano aceptable, aunque la carta sí estaba en castellano. Menaje correcto. Carta a base de platos tradicionales. Presentaciones de primer programa de Masterchef. Disponen de marisco vivo. Puedes elegir la pieza y te la cocinan. Carta de vinos bastante amplia con precios x2 aprox. Servicio de vino consistente en apertura, prueba y primer llenado. Copas aceptables, aunque no para algunos de los vinos que ofrecen.

Hay que tener en cuenta que en este tipo de locales lo que hay encima de la mesa cuando te sientan no es a cargo de la casa. Si comes algo, lo pagas. Puedes pedir que se lo lleven sin ningún problema. Si no te lo comes, no te lo cobran. A pesar de que pedimos que nos retirasen el pan y de que no lo tocamos, nos cobraron 2,90 € por él.

Almuerzo para dos en la primera planta, en una mesa algo apartada del resto, por lo que pudimos comer con relativa tranquilidad. Tomamos:

- Aceitunas (0,90 €) - Estaban encima de la mesa, eran baratas y había hambre... Bien.

- Croquetas de bacalao (5 €) - Sabrosas y más ligeras que la mayoría de las que probamos en otros locales.

- Almejas al estilo Bulhão Pato (21 €) - Con cilantro, ajo y limón. Sabrosas y de tamaño medio.

- Bacalao asado al horno a la portuguesa (24,50 €) - Ración enorme. Bueno, aunque la guarnición nos decepcionó porque nos pareció insípida.

- Cabrito al horno al estilo de Monção con patata asada y arroz al horno (23,50 €) - Debería haber sospechado cuando le pregunté al camarero qué parte del cabrito era y me contestó que un poco de todo... Ración enorme. El cabrito estaba un tanto seco para mi gusto. El arroz me pareció infumable. La patata asada, bien.

De postre, Pão de ló de Monção com doce de ovos (6,50 €). Viene a ser una tarta de bizcocho rellena de crema pastelera. Contundente.

Para beber, una botella de agua de 3/4 l. (4,15 €) y una botella de Colinas Rosé de Pinots Cuvée Brut Reserve 2011 (62,50 €) que ayudó mucho a bajar la comida.

No comimos mal, pero las raciones nos parecieron exageradas y las guarniciones, bastante pobres. Comida sencilla a un precio desorbitado.

  • La única pared que no tenía fotos era la de la vinoteca

  • Almejas al estilo Bulhão Pato

  • Bacalao asado al horno a la portuguesa

  • Cabrito al horno al estilo de Monção con patata asada y arroz al horno

Acudimos a este restaurante recomendados por diversos canales.
Situado en un edificio con 3 plantas dedicadas al negocio, nada más entrar uno siente que es turista.
Es un restaurante turístico, apelmazado de mesas, fotos y decoración, lleno y relleno de personas, turistas de fuera y nacionales, y lisboetas....
Es un lugar más o menos de moda supongo, porque estaba lleno.
Reservamos por la tarde, a viva voz, con un camarero (igual que todos) con ese estilo de "vale, ya lo tengo, ya... si, si, vale..."
el ver una camiseta de un jugador de futbol colgada en un cuadro, a lado de dosmilmillones más, tendría que haberme indicado que era necesario huir... craso error el no hacerlo.

Nada más sentarnos en la mesa, el tradicional cebo estaba servido.
un plato de embutido, aceitunas y cuatro miserias más, que está de decoración, pero que si te lo comes tienes que pagar...

Obvia decir que el chorizo o el jamón que había en él, o el queso, estaban más secos y sudados que un deportista el día de san Lorenzo...

La comida básica y repetitva.
Pescado a la plancha, bacalao o arroz, y poco más...
Guarniciones repetidas y abundantes.
Servicio flojo y básico... nos llegaron primero las almejas que la botella de vino...
Un vino servido rápido, hasta que lo paras, en copas de menú gasolinera, con el logotipo impreso, a tamaño elefante en las mismas, por si acaso olvidas dónde estás...

Es algo más caro que los otros y la diferencia no se ve por ninguna parte... moraleja... no ir.

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