Agradable sorpresa

Acudimos cuatro personas a este restaurante un viernes por la noche por recomendación de un compañero de trabajo que vive en el barrio de Ruzafa, un barrio al que últimamente visito con frecuencia por su cada vez más amplia oferta nocturna.
El Copenhagen es un restaurante vegetariano y aunque ninguno de nosotros lo somos, de vez en cuando nos gusta “desengrasarnos” un poco.
Lo primero que me sorprendió fue la cuidada arquitectura del local, su iluminación y también me gustó mucho el hecho de poder contemplar la cocina a través de una cristalera.
La cena comenzó con unos entrantes a base de guacamole con yuca y croquetas de boletus y de cabrales, estas últimas muy buenas. A continuación pedí la ensalada de pistacho con aguacate y fresas, con una presentación exquisita y mezcla de sabores bastante acertada. De segundo plato me decanté por la pasta thai, sin duda lo mejor de la noche, absolutamente deliciosa. El postre de mi elección fue la tarta de caramelo de violetas que me recordó a las golosinas que comía de niño.
Para beber nos recomendaron “Les Alcusses” , un vino valenciano que no había probado y que nos gustó a todos .
El servicio para lo lleno que estaba el local fue bastante eficiente, para terminar nos tomamos en la barra unos GinTonics aromatizados de nuestra marca favorita (empieza por H y acaba en S), la cuenta nos pareció correcta, sobre todo para mi compañera y yo ya que fuimos amablemente invitados por la otra pareja. Ahora teníamos que devolverles la invitación pero la noche era joven...

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