Acudí al restaurante la semana pasada por recomendación de un amigo vegetariano (yo no lo soy) y la verdad es que me sorprendió tanto por su comida como por el local.
El local, tiene un ambiente moderno muy acogedor, sin caer en la impersonalidad de algunos locales de moda.
La comida (lo más importante, tratándose de un restaurante) me sorprendió desde el primer momento por su cuidada presentación, aspecto un poco denostado en este tipo de cocina (según mi amigo vegetariano). Éramos tres y pedimos para tapear; guacamole con nachos de yuca frita que nos lo recomendó el camarero, y la verdad que nos encantó por su textura y sabor, bravas y croquetas de boletus y avellana tostada. De platos individuales pedimos; sushi, una pasta muy original rellena de alcachofa y queso manchego y mi amigo vegetariano probó una ensalada de seitán con spaghetti de mar (desconocía la existencia de estos dos alimentos), el camarero nos explicó que el seitán estaba macerado con una salsa japonesa, a mí la textura me recordó al pollo. Para beber nos recomendaron el tinto, 30.000 Maravedíes, muy bueno. De postre, una especia de pequeñas gelatinas de chocolate de algarroba con una salsa de café y helado de avellana y un helado de té verde.
La atención correcta en todo momento y el precio total para los tres fueron alrededor de 60€
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