Restaurante Cafe de la Plage-Chez Pierre

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Datos de Cafe de la Plage-Chez Pierre
Precio Medio:
54 €
Valoración Media:
6.8 10
Servicio del vino:
6.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
0
 
País:
Francia

Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 41,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



2 Opiniones de Cafe de la Plage-Chez Pierre

Local situado en un extremo de la playa Thiers de Arcachon con una terraza exterior bastante grande pero abarrotada en el momento de nuestra visita. Conseguimos una mesa en el interior para comer cuatro personas.

Nos decantamos por un menú de 33 €. Empezamos con un plato a base de las exquisitas ostras de la zona, deliciosos caracoles de mar y unos sabrosos y carnosos langostinos. Uno de los comensales tomó foie gras de pato mi-cuit con crema de mango y pan de nueces. Como platos principales, una estupenda brandada de bacalao con coulis de tomate, y merluza a "l'espagnole" (a la bilbaína) con un cremoso risotto con jamón. De postre, créme brulée para todos salvo para mi. En Francia es difícil resistirse al café gourmand (en este caso con suplemento) y su degustación de varios postres en miniatura.

Disfrutamos durante la comida de un Dourthe N°1 2016 (26 €), un goloso Burdeos de sauvignon blanc. Copas deficientes.

Servicio rápido y eficiente a pesar de la gran cantidad de mesas para atender.

Restaurante de nivel medio ubicado frente a la playa de la bella localidad francesa de Arcachon. Dispone de terraza para la época de buen tiempo. Como buena parte de los restaurantes de la zona, está especializado en los productos del mar. Cenamos lo siguiente:
- Plato de 9 ostras: muy buenas (13,50 €)
- Lenguado a la meuniere: enorme y muy rico (32 €)
- Calamar a la plancha con risoto de su tinta: excelente (26,5 €)
- Plato de queso Ossau Iraty con mermelada de cerezas: buen queso, aunque algunas lonchas estaban algo resecas (9 €)
- Chocolate para "gourmandise": un plato de chocolate en distintas presentaciones que estaba muy bueno.
La carta de vinos es amplia, los precios elevados y, como ocurre en muchos restaurantes franceses, las copas muy mejorables. Mi total desconocimiento de los vinos blancos franceses hizo que pidiera uno al azar entre los de precio más contenido, eligiendo un borgoña (Simonnet-Febvre 1er cru 2007) que no me convenció. El vino se mostraba muy cerrado en nariz (al final aparecieron aromas a manzana verde) y en boca tenía una elevada acidez a la que mi paladar no está acostumbrado. Pagamos por la botella 36 €.
Anejo al restaurante disponen de una cafetería con terraza en la que se puede tomar algún vino por copas y platos ligeros.

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