Normalmente no suelo hacer valoraciones cuando asisto a restaurantes invitado por comidas de empresa pero pienso que, en este caso, vale la pena.
El restaurante tiene una propuesta de gastro-tapas con dos cartas, una de salado (con tapas y algo más que tapas) y otra de dulces. En el menú que nos han servido hoy habían bastantes platos fuera de carta que, parece ser, se incluirán en breve a la misma. Ha consistido en:
- Apertitivos (sandwich de ibérico, buñuelitos de bacalao y patatas bravas). Bien pero sin impactar.
- Gazpacho de remolacha con quisquillas y tomates cherry de pera. Una versión del gazpacho que me ha gustado bastante.
- Tartar de atún con encurtidos y lechuga de mar. Muy bueno
- Arroz meloso de pato y calabaza (¡he limpiado el plato! :-)
- Cochinillo plancha. Muy bueno el punto de cocción
- Tarta fina de manzana con helado de vainilla. Los sabores, los tradicionales, pero con una presentación muy diferente.
La carta de vinos no es excesivamente larga pero se nota muy cuidada. Por ejemplo, ¿En cuantos sitios puedes tomarte un Pazo Piñeiro del 2004?. Y es algo que no me extraña, conociendo al sumiller responsable. Muy buenas copas y precios más que comedidos, con un fijo aproximado de unos diez euros sobre los precios de tienda para cualquiera de los vinos, lo cual permite tomar buenos vinos con márgenes más que razonables.
Tendré que volver en otra ocasión para pedir a la carta y repetir la experiencia. De momento, un notable alto y una especial recomendación para los amantes del vino. Al no conocer el precio del menú, no valoro la RCP.
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