Carlos Tartiere y la sidreria anexa, Cazoupin, llevan ya unos años abiertos en la calle Menorca, y la dinámica gastronómica del barrio les mantiene funcionando bien. Pero si algo gusta de la cocina asturiana es la materia prima y la cantidad, siempre abundante. Tartiere no cumple ninguna de esas dos premisas.
Pulpo con patatinas, de tamaño minúsculo y sin sabor (17 euros). Bocartes a la plancha (14 euros): ocho boquerones descongelados y sosos. Chipirones a la plancha (15 euros): 4 chipirones, tristes. Callos de la casa (12 euros): sabrosos y espesos, lo único comestible. Cachopo (24 euros): lo más decepcionante; pequeño y corriente. Postre: frixuelos rellenos. Aceptables.
Servicio de pan para cuatro personas: 7 euros.
Servicio del vino: Campillo Crianza 2015 a 21 euros. 2 botellas cayeron. El refugio de la cena...
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