La comida muy buena, el servicio pésimo dado que nos llamaron la atención por comer con dos niñas, una de las cuales se comportaba como una niña de dos años y no como un adulto y por tanto "no era la clase de ambiente que querían en el restaurante" y podía molestar al resto de clientes, por lo que se nos atragantó el segundo plato. Así mismo el encargado echo la culpa del "malentendido" al camarero cabeza de turco e intentaron resolverlo invitándonos a comer cuando solicitamos la hoja de reclamaciones.
Por supuesto no aceptamos su invitación, simplemente no volveremos a entrar en este restaurante, siendo muy a nuestro pesar, pero los niños son niños y mientras no habiliten una sala específica sólo para niños en los restaurante iremos a aquellos en los que sean bienvenidos.
Me pregunto cuántos metros cuadrados deberá tener el restaurante y si tendremos una ley anti-niños como la ley anti-humos, que nos prohibirá la entrada como NORMA del restaurante.
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