Cocina mediocre en un entorno magnífico.

Posiblemente uno de los lugares más bellos a los que se puede acceder en coche, en pleno corazón del valle de Pineta, a los pies del macizo calcáreo del Monte Perdido. Y relativamente fácil de acceder en coche en según que época del año. Te hace sentir absolutamente insignificante, normal que sea patrimonio de la humanidad.

En cuanto al restaurante del parador, su sala es espaciosa, relativamente elegante, las maderas y la piedra monopolizan la sala, espacio entre las mesas un tanto justo, mas is cabe si tenemos en cuenta que no se había execesiva clientela que lo justifique. Servicio atento y agradable.

Carta de vinos justita, pero puede valer, además, de casi todos los vinos ofrecen el servicio por copas, y diferentes tamaños de los mismos, creo que es algo standar en casi todos los paradores, auqneu ya hace unos años de mi última visita a uno. Copas infames. Optamos por un Lelatanza Reserva 2004 a 14 €, buen precio, o por lo menos adecuado.

Para comer, optamos por un menú degustación de productos y preparaciones tradicionales de la zona por 29,50 € (IVA incluído), de entrantes consisitió en un plato con una tostada de pan reblandecida, con foie pasadísimo de horno y manzana asada, una cazuelita de cardo con almendras, y una crepineta, que consiste en una especie de embutido típico al estilo fardel, sobre una base de pasta filo rallada y frita, vulgar todo. Para continuar un rollo de trucha (asalmonada) rellena de palitos de cangrejo y alguna gamba despistada, y una salsa con base de nata, comestible. Y para terminar cabrito guisado (más horno que guiso) con una salsa de huevo que aun estaba decente (la salsa), el conjunto, en la linea, flojo, no malo, pero flojo. De postre un postre de la zona, una especie de crep hiperazucarada, con mermelada de violetas y ¿Tía María?, pasable. Pude probar una ensalada de crujiente de cabra (si te gusta el queso, está bien, intensa en sabor), y confit de pato con más pena que gloria.

Total de 4 personas, con el vino (1 botella), una cerveza sin y agua, 142 €, pssssch.

El sitio lo merece, pero mejor tomarse una cerveza en la terraza del parador, e ir a comer a otro sitio, o por lo menos pedir otra cosa que no sea el menú en cuestión.

  1. #1

    Nacho_G.F.

    Hola amigo, lástima que Paradores no cuide un poco más la restauración. Tenía entendido que de unos años a esta parte se habían renovado bastante, tanto en instalaciones como en gastronomía, pero por lo que veo y al menos en éste las cosas no van bien...

  2. #2

    Jujo

    Sin duda, la restauración es el punto más flojo de la red de Paradores, y es una pena. Parece ser que hay bastantes estudiantes de hostelería en sus cocinas.
    Coincido con el comentario del entorno, vale la pena pasarse por el valle de Pineta.
    Un saludo.

  3. #3

    lair75

    Pues sí, pero aun dentro de lo poco cuidado de la cocina de los Paradores, tenía un recuerdo por lo menos un poco mejor del que me llevé. Quizás sólo fue cosa de este menú.

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