Restaurante Casa Ojeda: REAFIRMACIÓN CLÁSICA


Mucho había oído hablar de Casa Ojeda, aunque no había tenido la oportunidad de probarlo.

Previamente a la comida, un buen aperitivo por los barecillos cercanos (que hay muchos!!) y finalmente un vino en la barra del bar de Casa Ojeda. Ambiente clasicorro y bastante regio por lo que hacía referencia a la clientelea del bar. Dicho esto, que es lo de menos y anecdótico, nos llamó la atención que en la nevera de los vinos tenían ni más ni menos que Vega Sicilia para chatear. Eso sí, como es lógico, la copa a 15 euros. A precios más módicos tenías Condado de Haza, Remelluri,...

El restaurante en sí, a mí me pareció, pese a sus dimensiones, agradable y cuidado, con un ambiente más que acogedor, aunque eso sí, no es para cenas románticas!. La madera que acompaña el conjunto, las cristaleras de colores, y las plantas, hacían que el conjunto fuera cálido.

Sobre "el alimento", ninguna queja. No soy experto en lechazos, y seguramente los hay mejores, como ya se dice en muchos comentarios, pero a mí me pareció buenísimo: tierno, jugoso y muy sabroso. De primero, pedimos un revuelto de boletus edulis con briznas de trufa, que estaba de rechupete, y de remate de los primeros un guiso de garbanzos con callos de bacalao. Delicioso. De postre el "reconocido" de la casa: una milhoja que quitaba el sueño, con un hojaldre y una crema de chuparse los dedos. Del servicio, nada que decir, al contrario, amable y diligente. La carta de vinos, al contrario de lo que he leído, me pareció suficientemente extensa y con gran variedad en D.O. y en precios. Quizás las copas algo "justitas".

En definitiva, para mí gusto, un muy buen resultado.

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