Bastante de acuerdo con el comentario anterior de Eusaenz. A este restaurante se viene a comer bien, sin gastar mucho dinero, pero no a disfrutar de una gran velada. En la entrada está la barra del bar con alguna mesita: pasas por un estrecho pasillo y llegas a un habitación habilitada con 7 mesitas. No es una sala muy cómoda y es bastante ruidosa, pero la comida merece la pena la visita. Comida casera asturiana, bastante variedad: probamos el chorizo a la sidra y las gambas al ajillo con pimientos. Pedimos de segundo solomillo y entrecotte al cabrales, y chuletas de cordero. Muy bueno todo. De postre me sorprendió con una mousse de chocolate con aceite, sal y pimienta, especial. La carta de vinos es interesante, pero el servicio no es el más adecuado. Tuvimos que pedir una cubitera para enfriarlo un poco. El servicio fue agradable. Quizá mejor para comer bien un día de diario que para una cena.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.