Taberna-Restaurante clásica con una buena barra de tapeo a la entrada y un pequeño comedor al fondo. El comedor es sencillo, ruidoso y las mesas son pequeñas e incómodas para una cena larga.
Puntúo con un 3 el servicio del vino con matices: la carta es excelente y los precios bastante contenidos y el nivel formativo de los camareros/encargados es muy bueno, sin embargo detalles como no abrillantar las copas tras el lavado, no decantar el vino delante de nosotros o usar un decantador no adecuado le restan puntos.
La comida, muy bien. Excelente carpaccio de rape, muy buenas las albóndigas de boletus y las setas del día. Buenos guisos de carne (morcillo, carrillada) y muy buenos los postres (flan de queso y Mousse de chocolate). Es el apartado que da justa fama a éste local.
Volveré con la idea de que aquí se viene a comer y beber bien a buen precio lo cual es bastante, pero no vengan aquí buscando comodidad, lujo o buen servicio porque no lo encontrarán. Para eso hay otros restaurantes.
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