La sorpresa argentina de la ciudad

Siempre me han gustado los restaurantes argentinos pequeños, coquetos y alejados de las grandes franquicias. En este sentido, hasta hace algunos años (luego acabó decayendo) miraba de frente al Hotel Las Arenas cenando en La Pampa, pero no había conseguido encontrar una relación servicio-calidad-precio similar hasta la fecha.

Y eso que había pasado cerca, pues paralelo a las vías del tranvía de Peset Aleixandre hay una calle donde en UMA pruebas maravillosos crepes, en Bajo Flores originales pizzas a la piedra y ahora ya sé que en Viejo Barrio una de los mejores asados de la ciudad.

Tienen un menú por 9'50 a mediodía que aún no he podido probar, pero en mi caso tres amigos y yo decidimos optar por los clásicos: provolone con setas, empanadas de carne (sublimes) y parrillada para tres (es bastante grande). Todo regado por un buen vino mendocino y completado por el inevitable panqueque con dulce de leche de postre y el limoncello (obsequio de la casa) como digestivo.

El local es acogedor y moderno, el servicio fue rápido y el precio más que razonable, no como ocurre en grandes restaurantes argentinos. Volveré siempre que quiera buena carne

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