Casi por casualidad entramos a cenar. Andábamos por la zona y se hizo tarde, al mirar a un lado vemos el mostruoso restaurante que ocupa tres plantas de este antiguo edificio, ubicado, en mi humilde opinión, en una de las calles más bonitas de Valencia.
La decoración y disposición de mesas me gustaron, pero claro, ya se sabe que el envoltorio que envuelve las franquicias, no siempre es acorde al contenido, aunque todo sea dicho, aquí se prescinden de otras horteradas que he visto en otros locales y el local resulta muy agradable. Tuvimos mala suerte al sentarse y encontramos el primer problema: iluminación deficiente en la mesa que nos asignaron. Mala suerte y como no había mucho más sitio, decidimos quedarnos y asumirlo. Nada grave de todos modos.
El servicio es atento, de corte Erasmus pero servicial.
La selección de panes con aceite, que te sacan sin preguntar y cobran religiosamente, me parece un buen aperitivo, aunque si al final te decides por una pizza, acabas comiendo pan con pan.
Tomamos algo de entrantes, sencillos pero correctamente hechos y presentados (provolone y carpaccio). Tomé una pizza calzone que me sorprendió por lo bien hecha que estaba, como lo también lo estaban la cuatro estaciones y la cuatro quesos que probé de mis acompañantes. Las he probado mejores, pero también mucho peores en restaurantes de más prestigio, solera y precio.
En cuanto al vino... Sencillamente no es un negocio que le dedique el más mínimo cuidado. Carta mal organizada, con notable presencia de los tintos (jamás entenderé cómo se puede tener tanto tinto en un restaurante de pasta y pizza), escasos blancos, espumosos y rosados. Copas correctas y servicio que se limita abrir botella, dar a probar y listo. No busco un mejor servicio en estos locales, pero una carta más "sensata" sí cabría esperar.
En definitiva, no es una mala opción si te encuentras por la zona y tienes enroña de pizza buena a precio moderado. De la pasta no puedo hablar porque no tomamos.
La mejor Pizza que he comido en mi vida fue en Niza, veníamos de un viaje por Italia y se nos hizo tarde, era de noche y queríamos algo rápido antes de ir al hotel, nos perdimos por una avenida a las afueras y encontramos un Pizzería de las de servicio a domicilio con un par de mesas y un horno de leña impresionante, allí comí la mejor pizza que recuerdo, por cierto que era de queso de cabra.
He vuelto en más de cinco ocasiones a Niza, he recorrido toda la zona donde creo recordar estaba la Pizzería, he buscado por Internet, incluso con Street View de Google Maps buscando calle por calle y nunca la he vuelto a encontrar.
El día que la encuentre seré un hombre feliz.
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