Ante este otoño persistente con lluvia a diario que estamos disfrutando-sufriendo en Cantabria en pleno mes de julio, nos dirigimos a la zona del norte de Palencia en concreto a la localidad de Aguilar de Campoo, tras comprobar a través de una Webcams que en esa zona el sol aun existe y calienta.
No decidimos visitar de nuevo este restaurante, al cual tenemos en muy buen concepto pero que en esa última visita en agosto 2010 nos dio la sensación de cierta flojedad en servicio, ante una ocupación total.
Pues bien cuatro comensales, tras una recepción muy amable, nos acomodamos en el amplio comedor, estando en esta ocasión seis mesas ocupadas.
Como aperitivo de la casa nos obsequiaron con brandada de bacalao y de un “phoskito” de morcilla. Lo primero muy en su punto tanto en textura como en sabor y curiosa preparación y presentación de lo segundo.
Hemos compartido:
Carpaccio de carabineros con su coral y salteado de boletus: los primeros conservando el sabor de origen y los segundos (nos comentaron que son de los montes de la zona, pues no nos olvidemos que estamos en la montaña palentina), todo aroma y como punto ligeramente negativo, el que sobraba algo de aceite en el fondo del plato.
De platos:
Merluza la plancha sobre la base de romesco, una espuma de almendra y tapenade de aceitunas: la merluza sabia merluza, que con este pescado es relativamente fácil el ser enmascarado su sabor, al ser su carne tan delicada.
Rabo de toro agridulce sobre bizcocho de avellanas y gelatina de mango: plato con una presentación muy cromática, sabor especial y que al menos a mi me gustó. Otra forma de preparar el rabo.
Hamburguesa de pato, que viene acompañada de una lamina gruesa de foie y un pan especial(en este caso al ser para mi nieta cambiamos el foie por unas patatas fritas, que por cierto estaban con gran nivel, cosa poco frecuente al menos por estas tierras de Cantabria, encontrar una buenas patatas)
Langostinos rellenos de calabacín con mermelada de tomate: a la persona que comió dicho plato le encanto
No pudimos llegar a los postres, pues las raciones son muy abundantes, y digo lo de abundantes nunca como crítica o peyorativo pues estimo que en esa zona de Montaña Palentina lo habitual es que las raciones sean de tal cantidad y si a cualquier comensal le parece una cantidad excesiva el remedio es muy sencillo.
Carta de vinos, que no ha progresado desde la última visita, pero fuera de carta tienen ciertas opciones interesantes, tomando en esta ocasión un vino de la Bodega Tabula. La temperatura del vino adecuada, con copas shots y pendientes de los cambios de copas.
La comida se completó con un verdejo, agua y cafés. Los cafés y un orujo detalle de la casa. El orujo de buena calidad sin estar pasado en alcohol y con su perfume adecuado.
El precio total fue de 145 euros (40 euros de vino).
En conjunto, ha pasado la revalida con nota más bien alta y nos hemos quedado con la idea de volver en las jornadas que organizan a lo largo del año: de matanza del cerdo, de setas y las de la galleta. La carta de vinos es mejorable, pero vamos al tema de siempre; en la zona hay mucha riberitis y algo de riojitas.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.