En un pueblo de unos 50 habitantes, en el Norte de la provincia de de Palencia, a unos 3 kilómetros de la villa de Aguilar de Campoo, se encuentra este restaurante enclavado en un casa de las típicas del lugar.
En la planta baja dispone de una barra, donde tomamos 2 personas un verdejo y nos sorprenden con unas tapitas de cecina con aceite, realmente buenas.
Acomodados en la sala que se encuentra en el primer piso, mesas amplias, bien separadas, sillas cómodas, sin mantel y si bajoplatos. Vajilla con buen nivel y colores tenues.
La sala es despejada, con paredes limpias, techos altos de madera vista.
Carta de vinos, con blancos del país, dos Toros clasicotes, Cigales, dos Champán y predominio de Riojas y Riberas con los de toda la vida junto a alguno de los nuevos y vinos de segunda opción de alguna bodega.
Como detalle Vega Sicilia Unico 1998 a 205 euros.
Con un servicio del vino que cumplió con copas adecuadas, tomamos Matarromera cr 2006.
Aperitivo detalle de nuevo de la casa, ajoblanco con uvas pasas y sucedáneo de caviar, bueno con frescura y sobre todo personalidad.
Ensalada de codorniz escabechada con soja y miel, que se completa con hoja de roble, calabacín, zanahoria y nueces: perfecto punto de la carne y sobre todo a mi gusto se ha conseguido gran nivel al punto de la zanahoria y el calabacín.
Fuera de la carta, se disponía ese día y pedimos un arroz tipo meloso, con bacalao y espuma de ídem, trufado: suave, suave, ligero con su sabor a ídem y en una presentación ocurrente en una especie de tazón.
Platos fuertes:
- Solomillo ahumado sobre una base de espuma de patata y boletus: muy buena carne y a su punto tanto de la carne como el ahumado.
- Rabo agridulce sobre bizcocho de avellana y salsa de mango: deshuesado, con su puntito, dulce etc.… Muy bueno
Postre hemos compartido: canutillos rellenos de crema de mantequilla con gelatina de Pedro Ximénez. Excelentes sin más comentario.
Dos cafés, agua y un GT bien presentado, completaron la comida.
En total 109 euros.
Es de destacar la amabilidad de todo el personal junto al acierto en su intento de agradar.
Gracias a mi amiga Concha (Alternativa) pues gracias a ella conocí el libro, de a su vez amiga Eva Celada “Comer bien en Palencia”, libro en el que descubrí la existencia de este restaurante, que me ha sorprendido gratamente y en el que espero repetir.