Detrás de cada restaurante hay una historia y la de Ticiano, comienza allá por el verano del 2007 cuando una pareja de intrépidos llamados Jose y Elena, tras varios años lejos de casa trabajando duro a la vez que aprendían y cogían experiencia, deciden retornar a sus orígenes y en el lugar que ocupaban las cuadras de su familia, cuadras que fueron compradas al Señor Ticiano (un vecino del pueblo) levantan este restaurante llamándolo así en su honor.
Así comienza esta aventura, en Villallano, un pueblecito del norte de Palencia, situado muy cerca de Aguilar de Campoo y pegado a la autopista que une Santander con el interior.
El resultado final de la reforma es precioso. Exterior que respeta la arquitectura tradicional de la zona al que se añaden pinceladas más actuales a modo de combinación de piedra-raseado en fachada y acero oxidado en contorno de ventanas y puertas. El interior también mezcla ambos estilos ofreciendo una decoración cálida y acogedora, que reconforta sobremanera en días de frío.
Así comenzó su andadura, Jose al mando de los fogones y Elena, capitaneando la sala. Sabían desde el principio que resultaría difícil desarrollar su proyecto en una zona tan aislada de la gran ciudad y con un clima tan rudo, de inviernos extremadamente fríos y veranos demasiado “frescos” que apenas atraen el turismo que opta por buscar destinos más cálidos.
Tierra de gente sencilla, sin dobleces, resulta complicado ganárselos con platos elaborados. Allí, los gustos se inclinan hacia una cocina marcada durante siglos por el frío clima, donde las carnes, los embutidos y los cocidos mandan. Jose, es consciente de ello (lo he hablado muchas veces con él), pero fiel a su estilo, desarrolla una cocina en la que trabaja el producto de la tierra dándole un puntito más, esa elaboración, ese toque que en ocasiones va un poco más allá de lo permitido en la zona pero que comensales como yo agradecemos.
Seis años después de su apertura ahí siguen luchando sin descanso, superando a diario el reto que supone acercar tierra y gentes a un estilo propio de cocinar, a la vez que sortean los vaivenes de esta caprichosa vida.
Es mucho lo que me une a este lugar; hace ya tiempo que perdí la cuenta de las veces que lo he visitado…comidas familiares, de amigos, de pareja…muchas emociones y vivencias encierran para mí cada una de las mesas de este restaurante.
Esta última ocasión también es especial para mí; voy a compartir mesa con 3 comensales que a la vez son amigos desde hace muchos años. Reunidos para cerrar el año, el ambiente es inmejorable. Allí nos presentamos y como siempre, nos recibe la estupenda chimenea que calienta el restaurante en días de frío y hoy es sin duda uno de ellos. Tras los saludos de rigor, nos ubican en una mesa amplia, sin mantel, con bajo platos de mimbre y un taco de madera para apoyar el pan. Cubertería, vajilla y copas de calidad.
Tras echar un vistazo a la carta, nos decantamos por lo siguiente (cena para 4 comensales):
**Aperitivo (invitación de la casa): “Vasito de ajoblanco”. Tenía algo más sobre el ajoblanco, pudiera ser cebolla caramelizada…la verdad que se me olvidó preguntarlo. El resultado rico.
PARA COMPARTIR:
**“Tabla de embutidos ibéricos”: compuesta por jamón, chorizo, salchichón y lomo. Buena ración, buen producto y buen sabor de todos los embutidos. (16,50 € Iva incluido)
**“Ensalada de ventresca con pimientos”: buen tamaño de ensalada como suele ser habitual. Pimientos asados cubiertos por lechuga y cubriendo todo el conjunto lascas de ventresca. Muy rica. (14 € Iva incluido) Ver foto.
DE SEGUNDOS:
**Yo ya he probado casi todo de la carta y me llamó la atención una novedad introducida recientemente “Hamburguesa de Secreto Ibérico con kétchup casero”: una hamburguesa de tamaño mediano, con sus verdes y lascas de Parmesano sobre ella; el kétchup era una especie de tomate natural muy rico y también había un vasito con una especie de queso fresco. Estupendo sabor y textura de la carne…muy rica. Mezclé el resto de ingredientes con la carne y el resultado también era bueno. (16,50 € Iva incluido)
Mis acompañantes pidieron lo siguiente y estas fueron sus apreciaciones:
**”Solomillo con foie salsa de Oporto, setas y rollito de manzana”: estupenda pieza, carne muy buena y en su punto. Se deshacía al paso del cuchillo. El que la degustó disfrutó mucho. Un único pero...desproporción entre solomillo y foie, es decir, se hubiera disfrutado más del plato con más foie. (19,50 € Iva incluido) Ver foto.
**”Bacalao con salsa de trufa y perretxiko”: bacalao en su punto, hermoso taco con lascas que se desprendían solas. Muy sabroso. El único pero a este plato pudiera ser conjunción bacalao-salsa. Sabor muy potente de la salsa de perretxiko que apagaba el sabor del pescado. (22 € Iva incluido)
**”Falda asada a baja temperatura, con crema de patata trufada y cebolla caramelizada”: plato sin objeciones. Estupenda ración, carne sin huesos ni gordos, en su punto. Mucho sabor tanto de la carne como de la guarnición. Un plato muy muy rico. (16,50 € Iva incluido)
De postre, aquí no tenemos ninguna duda:
**”Canutillos rellenos de crema con helado y gelatina de Pedro Ximénez”: pedimos dos para compartir entre los 4 porque ya íbamos justos. No sé las veces que habré pedido este postre pero cuanto más lo como más me gusta. Imprescindible para cualquier goloso o para cualquiera que quiera comerse un postre excelente. (Ver foto)
Cafés varios…yo tomé un “solo” y me gustó mucho. Los suelen preparar bien. Se acompañaron de 4 magdalenas minis invitación de la casa.
Para finalizar la comida nos ofrecieron chupitos varios. Yo probé pacharán casero, muy rico. También trajeron orujos de café y hierbas.
Para acompañar la comida pan tipo bollito, muy crujiente y rico. (4x1= 4 € en total). En anteriores visitas siempre servían pan casero de la zona que yo lo prefiero. No sé si han cambiado o ha sido un cambio puntual, la próxima visita lo comprobaré.
Para beber, en carta disponen principalmente de riojas y riberas a precio bastante ajustado. Optamos por un Ribera del Duero, Tinto Pesquera Crianza 2007. Temperatura adecuada, servido en buenas copas Schott Zwiesel. Como siempre un vino que no falla, sabor intenso que a mí personalmente me encanta. Gustó mucho a todos. (26 € Iva incluido)
También botella de agua. (3 € Iva incluido).
Servicio de mesa joven y voluntarioso. No faltó nada en ningún momento.
La cuenta ascendió a 158 €, con invitación a los chupitos que dieron por finalizada la cena.
Y así fue como pasó la velada al abrigo de la confianza que da toda una vida de amistad. Hemos arrancando de la memoria una y mil aventuras que se pierden en nuestros días de adolescencia, hemos destripado el mundo que nos toca vivir y hemos puesto sobre la mesa los proyectos que están por venir...aunque al igual que el año anterior, tan sólo pedimos poder volver a juntarnos el que viene.
Nos despedimos de Elena y Jose que al igual que cuando los conocí, se muestran siempre cercanos y nos intercambiamos los mejores deseos para el año que está próximo a entrar. Salimos del restaurante…risas fruto de la ilusión por estar juntos, miradas de complicidad al saber que para nosotros la noche no termina ahí, sabiendo que hoy, al igual que tantas veces antaño, solo la luna será testigo de nuestras fechorías.
Canutillos rellenos de crema, con helado y gelatina de PX
Solomillo con foie, salsa de Oporto, setas y rollito de manzana
Ensalada de ventresca y pimientos asados
Hola compañero, ya sabía que lo conocías porque antes de darme de alta en Verema vi que tú, Argug y Joseangel lo habíais visitado y colgado...me hizo mucha ilusión :-))
Por lo que veo tú también has pasado tu juventud por aquellas tierras...ya hablaremos largo y tendido en persona ;-)
Un abrazo.
Claro que si, a ver cuando haces una escapada para el occidente cántabro y nos damos un homenaje.
Aunque no creo que tardemos mucho en juntarnos el grupo de siempre, de hecho el de Vitoria vendrá en breves a castigar un buen cocido montañés ;-)
"Detrás de cada restaurante hay una historia". Posiblemente el mejor inicio de crónica restaurantil que he leído en Verema. Da gusto leerte.
Me alegro de que Ticiano siga adelante. Yo cené hace unos tres años y me quedé con una sensación un tanto agridulce. Se veía buena mano en los platos, pero faltaba terminar de pulirlos. Si hubiese sido un vino diría que le faltaba botella. Quizás ha llegado el momento de abrir esa botella y ver si el vino ha terminado de redondearse.
Otro comentario para encuadernar. No hay nada mejor que compartir mesa en buena compañía, eso multiplica las buenas sensaciones que uno tiene ante un buen plato o un buen vino.
Enhorabuena Juanjo!!!
Has dibujado muy bien el trabajo de esta gente.
Hace tiempo que no voy por alli, aunque ha acudido, creo que dos veces más, tras mi último comentario. Es más, el domingo comi en Aguilar de Campoo de vuelta de Zamora y fue una de las opciones, pero al final comimos en el centro, una comida más clásica.
Por lo que veo evolucionan muy bien.
La verdad compañero que me he dejado llevar por la emoción y me he venido arriba :-))
Aprecio en tus palabras que tienes mucha "escuela nocturna" ;-)...pero esa noche no tuvimos opción, cielo raso, un frío que pela -6º, así que la luna no nos quitó ojo en toda la noche y te prometo que se lo pasó muy bien.
Un saludo.
¡Gracias Joseangel!
Ya leí tu experiencia en Ticiano y la verdad que no fue del todo satisfactoria. A veces les resulta difícil mantener el nivel por todo lo que he explicado...no debiera ser así pero hay ocasiones en las que las circunstancias influyen en negativo en el resultado final. Jose tiene muy buena mano y siempre está metiendo cositas nuevas en carta para sorprender a aquellos que quieran dejarse. Espero que la próxima vez que vayas disfrutes de todos los platos.
Un saludo compañero.
Hola Javi, en esta ocasión en la mesa se juntó la buena compañía y la buena cocina. El resultado fue estupendo.
Un abrazo.
Gracias compañero, pues el domingo estuve por allí hasta el mediodía. Estuve a punto de comer de nuevo en Ticiano, pero para evitar la caravana opté por volver a mi destino antes de comer...mira que sin saberlo casi coincidimos :-))
Efectivamente, en Aguilar hay más opciones, eso sí, todas ellas como bien has dicho más clásicas.
Un saludo.
No sabía que había mercado ese día, así que perfecto. Acabo de leer tu comentario sobre El Cenador del Capitán y tiene muy buena pinta, así que si abren los lunes comemos ahí. Por cierto, qué tal son los productos de la bodega Picos de Cabariezo. He entrado a su página y veo que tienen hasta un vino dulce y todo.
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