Restaurante La Cooperativa

8
Datos de La Cooperativa
Precio Medio:
16 €
Valoración Media:
5.9 10
Servicio del vino:
4.9 10
Comida:
5.5 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 9,90 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


8 Opiniones de La Cooperativa

Local con leves cambios en la decoración y mesas en el comedor. Poca gente tanto en barra como en el salón. Reserva del dia anterior que no aparece.

Se mantiene el planteamiento de menú del día (9.90€) con 6 primeros y 6 segundos a elegir uno de cada, más pan, bebida y postre o café. De primeros hoy había; arroz meloso de pollo y conejo, crema de verduras, tallarines, patatas con salsa de queso y bacon, caldereta de marisco, ensalada de col y zanahorias. De segundos revuelto de ajetes, merluza al horno, calamares encebollados, garbanzos con verduras, lomo plancha, carrillada en salsa.

Lo elegido:

. arroz meloso de pollo y conejo; es como una paella que no aciertas el punto de caldo, y te sobra algo y así estaba con además exceso de sal. No la hace alguien que sabe hacer paellas y ya se cura en salud dejandolo meloso.

. calamares encebollados: no eran calamares enteros sino tiras de calamar; se habia enfriado, el calamar bien y el encebollado más que aceptable.

. opté por café que no estaba mal.

Menos mal que añadimos unas patatas bravas (irregulares de cocción), bien la salsa, más un Martini y un agua grande. El vino blanco era Fuenteseca, más que aceptable vino ecológico de macabeo predominante. Al menos el servicio fué rápido.

Cena para cinco con cambio de sede futbolística por necesidades coyunturales.
Local con poca asistencia y decidimos ir a carta, tras unas cervezas de inicio.
A compartir:
. ensalada con queso de cabra: pues eso, ensalada y queso de cabra. Bien pero sin interés.
. calamar playa: bien hecho, jugoso.
. gambas al ajillo: resultaron ser gambones enteros plancha con un fondo de aceite y ajo.
. media ración de jamón: un serrano básico.
. entrecotte x 2 trinchado, bueno, demasiado fino con ligera grasa. Correcto.
El pan tostado con un cuenco de ali oli y otro de tomate.
Acompañamos con un tinto Jaros 2012 y seguimos con Malavida 2013 en muy mejorables copas que al menos cambiaron con el cambio de vino, y terminamos con unos cafés.
Misión cumplida y además ganamos tras apuros iniciales.

Lugar ya descrito incluido el ruido interior en el comedor, servicio rápido y eficiente.
Buen pan bien tostado y ali-oli y tomate para acompañar. Agua de Villadrau y tinto Peñas Cercadas 2006.
Entrantes:
. saquitos de chistorra, mermelada de tomate y queso brie: buenos elementos pero sin formar conjunto
. coctail de langostinos, tomates cherry y crujiente de jamón: complicado de comer, mejor sería el langostino pelado y los tomates partidos en lugar de enteros y tener que sacar el langostino a pelar al plato.
De principales: varias opciones; probamos:
. paella valenciana: muy correcta
. chuletón de ternera, bien de punto, algo necesario de buen cuchillo y dientes, acompañan pimientos al horno y patatas fritas correctos si más; la salsa de roquefort en bue tono, ligera.
Postres: probamos:
. helado de fresa: amplia ración y calidad justa.
. crema quemada: algo más quemado el caramelo de lo deseable y demasiado densa.
Café y poleo.
Un local de barrio con cocina básica y concepto antiguo, pero honesta desde 1968.

Pues estas fallas también y aún se nota la crisis porque estaba a medio gas cuando normalmente en días falleros costaba encontrar mesa. Mejora de la decoración del local. Mucho servicio de personal en sala y buenas opciones de menú del día a 9.90, incluyendo pan y fruta o café.

Añadimos al menú, un entrante de capricho: puntillas que estaban bien rebozadas y fritas, buena ración.

Para primeros: ensalada tropical con pasta, arroz negro, consomé, spaguettis carbonara, ensalada valenciana, gazpacho manchego.
Optamos por el gazpacho manchego x 2: muy bueno, buena cantidad de carne pero pasado de nuez moscada hasta el punto de que tapa mucho el sabor global.
La otra opción fue arroz negro x 2: buena ración, buen punto de cocción de arroz, muy negro, fondo mejorable.

De segundos: codillo ibérico en su jugo, pavo con salsa de abellanas (con b) y cacaos, conejo en pepitoria, pollo al ajillo, hígado con tomate, ternera a la plancha; en pescados: suquet de peix, pescadilla frita.
El codillo x 4 estaba algo seco por estar horneado sin mucho jugo, y hubiera estado mejor guisado con patata, tomate, cebolla...

Postres caseros: optamos por crema catalana, tiramisú. Ambos para cumplir.

Para beber un Marqués de Cáceres blanco 2012 servido con cubitera más una grande de agua. Pan normalito.
Llevan dando de comer desde 1968, así que experiencia tienen pues la herencia familiar sigue.

Pues tambien en festivo la gente va mayoritariamente a por menú, y ya ni se ofrece la carta.
De entrada pan tostado bueno con un cuenco de alioli y otro de tomate que hacen agradable la corta espera si vas de menú porque la cocina ya debe estar preparada.

Entrantes: de las varias opciones que comentan de viva voz, elegimos una de rebollones y otra de croquetas (2) de bogavante.
Los primeros bien sanos, carnosos, a la plancha y con aceite y sal con buen resultado final; gran temporada la de este año.
Las croquetas bien rebozadas y fritas, nada aceitosas, buen sabor y buen tamaño.

De principal: recuerdo que había conejo a la brasa, brochetas de pescado y alguna cosa más. Elegimos paella de pollo y conejo, y rabo de toro.
La paella buena ración, algo fría (sería de las últimas raciones de la paella común), bien de sabor, punto de arroz un poco seco, bien de carne, algo escasa de verdura.
El rabo de toro bien guisado, ración ajustada, sin compañía de nada (ni patatas ni verduras), fondo correcto.

Postre: dejamos la opción de tarta de chocolate, fruta (melón), flanes, sorbetes (mojito), helados.. Nos quedamos con una crema catalana algo más líquida de lo deseable y un tiramisú nada recomendable con un fondo dulzón (¿miel?) poco agradable.

Para beber una grande de aquaBona y una copa de tinto de Peñas Cercadas 2006, mejor de lo esperado. Tiene la amabilidad de dejar la botellas para tomar alguna copa extra, sin problemas.

Un poleo humeante y un descafeinado correcto completaron la comida para dos. Todo incluido en el precio del menú.

Un servicio en sala rápido, atento y profesional como siempre han tenido desde 1968 que abrieron. En esta ocasión el entorno mejoró ya que el comedor solo estaba lleno al 50% y no hubo marejada de ruidos que saturaran el ambiente.

Merecía una visita fuera de fallas donde el caos de la zona se apodera de todo y de todos. Han cambiado mobiliario, más cómodo y vistoso. Casi lleno completo a pesar de ser agosto con mucha gente con pinta de trabajo cercano o de estar de Rodriguez. El lugar es bastante ruidoso en cuanto el ambiente sube de tono por la presencia de algún grupo.

Carta de comida y vinos aceptable, a pesar de que no hay mucha salida de vinos. Mayoritariamente la gente va a por el menú de diario a medio día. Pues a elo vamos los tres a 9.90€ cada uno incluyendo primero, segundo, postre (o café), pan y bebida. El pan tostado y con muy poco aceite. La aceitera rellenable (ilegal).

De primeros: fideua (se habia acabado), pajaritas salteadas con brocoli y bacon, crema de lentejas con crujiente de jamón, ensalada de témpura de verduras con vinagreta de frutos del bosque.
Optamos por la ensalada valenciana bien con lechuga, tomate, cebolla, olivas, atún, zanahoria. Correcta.
También crema semifría de calabaza y semillas de amapola. Muy buena.
Raviolis con jamón, algo salados.

Para segundo: rosti de pavo, pechuga con setas y finas hierbas (enorme ración que ví pasar), lomo con salsa de zanahoria, hígado en pepitoria, ossobucco de ternera con verduras (se habia acabado).
Optamos por las croquetas (3) de cordero con Oporto: buen tamaño y sabor. Bien.
Hay además una opción de pescados: truchas asalmonadas y optamos por dos frituras variadas de pescado que estuvieron bien con bacaladitos y palayas.

Para el postre, dos flanes de calabaza, algo faltos de sabor a calabaza.

En bebida una grande agua y un servicio de botella abierta de Peñas Cercadas 2006 (¿?) como vino a beber a discrección. La fruta del día era sandía. Se quedó el sorbete de diferentes sabores.

No hubo cafés ni nada más de extras.
En este plan, es una buena opción y probablemente a la carta, también hay mejoría sobre lo anterior de fallas.

Comida en fallas en un lugar tradicional de la falla de la calle de toda la vida aunque ahora es el hijo de un anterior dueño el que lleva las riendas. Local amplio de mesas y de barra incluso con terraza exterior para fumadores; con alguna tapa interesante como morro y tellinas pero que ha perdido la extraordinaria variedad que antes tenía y que te permitía comer de tapas y no repetir durante todos los días de fallas. Servicio muy básico tanto de copas como de carta de vinos como supongo que de carta de comidas ya que aunque no pedimos se limitaron a darnos el menú. Tiempos de crisis que nadie pide nada no incluido en el precio del menú del día. Mesas llenas y comimos (no había que pensar ni que preparara ni el arroz, en menos de una hora.

Cuatro para comer. Menú del día que incluye un Marqués Maella de Viñas y Viñedos de uva blanca Cariñena y que sus 12.5º y acidez hubieran precisado de más frío. Dado a catar y a la mesa.
Para comer unos entrantes a compartir que no pueden tener alternativas: pimientos de piquillo rellenos de gulas y una picadita de pimiento verde con buen resultado. Saquitos de queso de cabra con membrillo con materiales no muy extraordinarios. Bravas clásicas y básicas.
De principal sí se puede elegir: carne, pescado o arroz. Del último pedimos 2 raciones de arroz de cigalas y judias verdes. El arroz algo más caldos o que meloso, bien de cigalitas si bien las judías verdes no decían nada, quizás mejor unos ajos tiernos. Los otros dos fueron de un pastel de pescado que no repetirían según confesaron. Por contra vi pasar unos buenos entrecortes al menos de aspecto y tamaño.
Los postres: 2 de crema catalana; un pastel de brownie con helado de vainilla y fresas con nata. Todos muy básicos.
Cafés y poleos más el pan y una botella de agua.
Ningún extra por ninguna de las dos partes.

Lo recordaba mejor de variedad y calidad.

Nos encontrábamos por la zona y buscamos un sitio para cenar, así que callejeamos un poco y aparecimos en la puerta de este restaurante enorme, de ambiente mesonero pero con una larga barra que auguraba poder disfrutar de unas buena tapas.
Y la verdad es que acertamos. Calidad bastante buena en casi todo lo que pedimos, donde destacaría un morro muy bueno, una tellinas muy ricas, sin una pizca de arena y chipirones en su tinta también muy buenos.
La carta de vinos es sencilla, típica de estos lugares donde aparecen los Riojas de toda la vida alguna cosita más medianamente interesante. Las copas y el servicio del vino mejor olvidarlos.

En resumidas cuentas, si se tiene claro a lo que se va y se encuentra uno en la zona, sin lugar a dudas, es un gran acierto.

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