Bien, pero...

Había preparado con mucha antelación la visita con mi peña de cata a Zaragoza y habíamos elegido este restaurante para comer.Hicimos el menú pactado previamente, a saber:
Aperitivo de paté de anchoa muy rico y aceitunas negras.
Entrantes bien resueltos en forma de ensalada de pollo de corral escabechado en aceite del Bajo Aragón y vinagre de cabernet, para seguir con crema de boletus con virutas de jamón ibérico y rulos crujientes de pan de sésamo y compota de manzana.
Con el primero unanimidad en las alabanzas entre todos los presentes (íbamos 10), con el segundo disparidad de opiniones. Hubo quien les gustó mucho, a mí no tanto.
Como segundos lenguado con hortalizas crujientes, saladísimo, un borrón en el menú.
Y wok de hortalizas con lamas de cordero asado y cremoso de sus patatas a lo pobre. Una manera diferente de presentar el cordero, estaba bueno.
De postres el clásico camembert rebozado y cilindro de cacao, toffe y plátano, excelente.
Para beber Urbezo del 2009, Coto de Hayas 2008 y Marqués de Tosos 2004, selección del sumiller.
Nos instalaron en un reservado muy acogedor, y la mesa estaba perfectamente decorada, con las servilletas de 10 formas diferentes, muy logrado el efecto estético.
Surtido de panes completo.
Menaje correcto,copas de calidad mediana, por debajo del nivel previsto.
Comimos bien pero esperaba mucho más del restaurante. Llevaba preparando el evento desde hacía más de 1 mes y eché en falta más simpatía y atención por parte de los profesionales que nos atendieron.
Cuando uno va a comer a un lugar de estas características busca algo más que llenar el estómago.
Pagamos 50€ con copas incluídas.

  • El camembert rebozado.

    El camembert rebozado.

  • Crema de boletus con virutas de jamón,...

    Crema de boletus con virutas de jamón,...

  • Bonito ¿verdad?

    Bonito ¿verdad?

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