Restaurante El Rebeco

9
Datos de El Rebeco
Precio Medio:
40 €
Valoración Media:
4.4 10
Servicio del vino:
3.4 10
Comida:
5.7 10
Entorno:
4.6 10
Calidad-precio:
4.1 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Camins del Grau
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Manchega
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono


9 Opiniones de El Rebeco

Desde qué inauguraron estoy yendo, siempre ha pecado de mal servicio, aparte de sus famosos humos y olores, pero la carne sigue siendo de gran calidad, y por eso repito, pero el pasado viernes 15/02/2013 el servicio ya rozó el punto donde pides la hoja de reclamacione. Siendo los terceros en llegar, nos sirvieron los últimos, unos entrantes tan complicados como un plato de jamón Joselito (muy regular y mal cortado) y un consomé, para terminar " olvidándose" de sacar la guarnición de la carne, unas simples patatas. Vino, Protos Crianza, ni postre, ni café, por el mosqueo que llevaba. Tardaré en volver...si vuelvo.

El domingo 16 de diciembre, estuvimos comiendo en este restaurante; el cual deja muchísimo que desear. Primeramente nos sientan en una mesa y al rato viene el encargado y nos cambia de mesa,ya que según él estabamos muy cerca de la puerta de la cocina. Seguidamente nos pedimos un vino de requena crianza del 2005 que aparecia en la carta, para nuestra sorpresa no tiene dicho vino, increible que en un restaurante de Valencia no tengan vinos de Requena, finalmente nos traen otro vino, pero no acaba ahí nuestra sorpresa, los camareros no saben abrir la botella, rompiendo todo el corcho dentro de la botella, vamos un desastre total. Nos sacan una ensalada de entrate, que pasa sin pena ni gloria, tardan bastante en sacarnos la carne a la piedra, que estaba muy rica. El servicio te retirar los platos si ni siquiera preguntar si has acabado. El encargado no tiene el mismo trato con todos los clientes, lo cual hace un flaco favor ha aumentar la clientela. El precio me parece muy alto, teniendo en cuenta que pedimos una botella de vino, una ensalada y carne para compartir. Es un quiero y no llego... desaconsejable totalmente.

Lunes noche, comedor medio vacio. Local grande y desangelado. Descorchan el vino (Ramon Bilbao Reserva 2005, 22 eur)escancian media copa y se van sin preguntar nada, el segundo comensal se queda esperando con la copa vacia. Traen pan tostado y unas vinajeras con aceite dejadas caer en cualquier lugar de la mesa, hubo que levantarse a cogerlas porque el brazo no llegaba. Traen verduras a la plancha que resultan sin pena ni gloria. El tiempo de espera del segundo plato resultó excesivo. El solomillo de buey a la plancha estaba bueno (19 eur) pero la guarnicion de patatas freidas no se sabe cuando y mal recalentadas era de pena, y la presentacion del plato tambien de pena. Mi acompañante pidio chuletas de lechal (15 eur) que estaban buenas pero la guarnicion de patatas era la misma y la presentacion semejante al anterior. El postre de crema catalana estaba bueno. Resumiendo, la carne estaba buena pero todo lo demas muy mejorable.

Local con problemas de ventilación de humos, ya que, casi todo el mundo se pide la carne a la piedra. Los entrantes justos (no obstante es lo de menos), pedimos unos chupirones rebozados muy correctos y una tabla de ibéricos notable.

Sin duda, lo mejor de éste mesón son las carnes, el chuletón de buey a la piedra, es, sin duda, la mejor carne que he probado en mi vida, eso sí, te tiene que gustar la carne roja y con mucho sabor, es, sencillamente increible. No entiendo aquellos que dicen que la carne de este sitio es de mala calidad, he ido más de 20 veces a comer a el Rebeco y nunca me han sacado una carne mala, buey, cebón, rebeco... todas excelentes, este comentario quiero que haga justicia a la mejor carne que probaréis jamás.

Fuimos un domingo, local ruidoso ,lleno ,con mucho humo ,y el servicio desbordado. Pienso igual que los anteriores compañeros ,entrantes normalitas y carnes a la piedra y algun que otro pescado a la plancha .Nada a destacar.

Coincido con los comentarios anteriores, local bullicioso y ambiente muy cargado, todo el mundo pide la carne a la piedra y se llena de humo.
pedimos unas entradas normalitas y después carne a la piedra correcta.
postre también normalito.
Carta de vinos clasica y servicio de vino inexistente, el nuestro lo sirvieron a temperatura elevada. copas normalitas...
Poco que destacar,necesitan actualizarse y volver a sus inicios de calidad y servicio, que lo tenían y seguro que lo pueden volver a tener.

Local grande y diáfano decorado de modo rústico: gres marrón, paredes blancas, mobiliario y separadores de madera, cabezas de rebeco...
Pese a su tamaño, y debido a su especialidad en carnes a la piedra, los humos y olores éstan omnipresentes. Ambiente alegre y bullicioso.
Cocina clásica, tipo asador.
Tomamos de primero unos entrantes al centro (sepia, pescaítos, jamón) entre los que me sorprendió gratamente la ensalada de tomate escaldado.
De segundo, también al centro, Carne a la piedra (solamente correcta) y Merluza con patatas y pimientos (buena).
Carta de vinos rancia, tratados con escasos cuidados.
Servicio rápido pero carente de delicadeza alguna.
No es una mala opción para grupos que busquen una comida/cena informal, dado su ambiente festivo y su cocina plana.

Un clásico en la ciudad. Y eso puede ser un arma de doble filo.
Llevo yendo desde hace muchos años, y lo que al principio me encantaba, ahora me desespera.
Era un lugar poco conocido, donde se podía comer un chuletón de buey a la piedra de primera calidad. El resto era lo de menos.
Ahora está masificado. No hay separación real entre zona de fumadores y no fumadores. El servicio, el de siempre, está saturado y eso se nota en lo que percibe el cliente.
Antes las mesas no pasaban de 6, ahora puedes encontrar grupos demasiado numerosos para el tamaño del local.
Muy ruidoso. Además la ventilación es pobre y acabas ahumado con los chuletones.
El servicio del vino es pobre. La carta no es ni mala ni buena, pero el servicio directamente no existe.
Los chuletones, buenos, pero ya no son lo que eran.
De todos modos, entre semana aún se puede ir a cenar. Los fines de semana es del todo desaconsejable.
Renovarse o morir. Ese no es el camino.

Después de haber oido hablar de este restaurante y la supuesta calidad de las carnes a la piedra, por fin estuve cenando alli invitado por unos proveedores. EL local rancio, rancio, y el servicio solo hablaré del camarero que nos sirvió, desastroso. Quizas llevaba un concepto demasiado sobrevalorado, y por eso la decepción fue mayor, pero una vez alli intenté ser imparcial. Un cliente que venia conmigo, no queria carne y fue hasta la vitrina mostrador a ver el pescado, se le quitaron las ganas y se atrevió con la carne (bien es cierto que el local tiene fama con las carnes), y cuando llegaron los chuletones, seria una injusticia decir que estaban mal, pero la verdad, lo que teoricamente era lo mejor del restaurante, no me mataron. El servicio del vino, justito, y no hablemos de copas, etc. Para mi, el tipico restaurante de guiris, de tira tira y si no vuelves, ya lo hara otro. Desaconsejable.

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