Una decepción. La cocina, irregular, aún puede considerarse relativamente

Una decepción. La cocina, irregular, aún puede considerarse relativamente arriesgada, pero el servicio de sala es, aunque voluntarioso, bastante flojo. Entre la sonoridad y la música ambiental, la conversación se convierte en un imposible. El desfase entre la cocina y la sala es tan fuerte que acaba lastrando el disfrute de la comida. Deben mejorar, y mucho, porque no ofrecen lo que se espera de sus precios, desde las portacubiteras y la pésima acústica hasta la escasa variedad de registros del menú degustación.

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