Interesante forma de hacer el aperitivo

Es una masia catalana enorme, bien conservada, bonita, muy agradable, con varias salas, algunas de una sola mesa, otras para cuatro o cinco, en cualquier caso bien distribuidas con manteleria y vajilla tipica de una masia.

Fue una comida para un grupo de ocho personas con un precio cerrado (30€), los primeros los tomamos en la "bodeguilla", muy divertido, pasas a una especie de bodega, donde tomas un pica-pica de pie, utilizando unos toneles como mesas, te van sirviendo las tapas y puedes beber lo que quieras, vino tinto o blanco, jerez, cerveza, cava.... puedes servirte tu mismo, hay grifos para tirarte tu mismo las cañas si lo deseas, y puedes beber la cantidad que quieras.

Respecto a las tapas, nada que destacar en calidad, nada que no puedas comer en otro sitio normalito, quizas el lacon, el resto, callos, chorizo, pescadito, pinchos....

El segundo ya sentados en nuestra mesa, va de carnes o pescados, limitados a merluza o bacalao, de nuevo nada que destacar, para ser una masia esperaba mejores carnes y elaboracion, codillos algo pasados y entrecots con muchos nervios.

No valorare el vino, en el precio entraba vino de la casa, me consta que el vino lo trabajan mejor, pero en esta visita no lo pude comprobar.

El servicio en general amable y atento, los antiguos de la casa, al final se hacen un poco pesados al querer interactuar demasiado con los comensales, pero bueno.

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