Nos acercamos a cenar a este restaurante de corta vida Llegamos como casi

Nos acercamos a cenar a este restaurante de corta vida
Llegamos como casi siempre voraces y nos indicaron la posibilidad de elegir 1/2 raciones en los 1º y combinar estas en los 2º, las raciones son generosas, materia prima de calidad, muy bien, cuesta destacar algún plato, nombraremos los huevos de corral con trufa exquisitos, una cocina que dará que hablar su cocinero Chema de Isidro.
Favorece el disfrute, la cordialidad y atención del servicio que estuvo a gran nivel profesional y humano, atentos en todo momento sin pesadez, en esta ocasión dirigido por Oscar Marcos.
En el apartado de vinos, la carta esta muy bien representada, muy bien estructurada y es fácil guiarse por ella, destacaría el aparatado de los champagnes de pequeño productor.
Para el vio decidimos dejarnos asesorar por Mario García, muy prudente pero lleno de sabiduría, acertó de pleno en sus dos recomendaciones. Champán Lamandier Bernier Vertus, Tinto Alto Moncayo 2005 sencillamente esplendido, por supuesto, copas adecuadas al igual que la temperatura, un detalle al invitarnos a los postres un riesling alemán del que ahora mismo no puedo ampliar la información.
Desde luego para volver.

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