Restaurante El Club Allard: Menú de 10


Daba cierta pereza volver al Allard después de la marcha de Diego Guerrero, pero ha valido la pena, María Marte, con sus propias elaboraciones y su fusión de sabores, innovadores, no desmerece en absoluto. Es distinta pero igual de genial y creativa. Sin más preámbulos porque el local ya está bien descrito en otros comentarios anteriores, pasamos a comentar:

Dan tres opciones de menú, de 10 platos, de 12 y de 14. Elegimos el menú de 10 y acertamos, ¡todo un 10!
Vino: Un Corimbo de las bodegas Lahorra, muy bueno.

Antes de empezar con los diez platos nos obsequiaron con una salsa de cebolla caramelizada extraordinaria, ligera, cremosa, que se untaba con la tarjeta del Allard (una oblea de arroz que no lo parecía)

Anguila ahumada con rocoto y cocoblanco: Todo un acierto, un plato fresco, combinando perfectamente el sabor de la anguila con la salsa del coco.

Palomitas de mar y migas de Quinoa: Maravillosa conjunción acompañada de una pipeta (de plástico y pequeñita, con salsa de erizo de mar). Todo un acierto porque hay gente a la que el sabor del erizo les parece excesivo. A mi me encanta.

Cupcake de trufa de codorniz y huevo: Seguimos el sabio consejo de coronarlo con un trocito de calabaza y meterlo de golpe en la boca donde se mezclan y expresan todos los sabores. De nota (para dos de mis acompañantes, lo mejor de la comida)

Usuzukuri en flor: Una especie de carpaccio de sargo puesto en forma de flor con una crema de aguacate finísima en el centro y otros componentes que por desgracia no recuerdo.

Arroz del mar: mi favorito, el mar, verde, en la mesa, con todos sus sabores. Después de degustar ese plato soberbio nos desvelan el trampantojo: el arroz no es arroz sino trocitos de calamar (sic) y el arroz aparece como unos crujientes que podrían parecer algas en molde de berberecho. Para llorar.

Rodaballo al horno con arbequina ahumada y miniverduras (espárrago, tomate cherry, etc): Como Dios manda, rodaballo de verdad, en su punto, ¡todo un lujo!!

Cochinillo confitado con copota de "echalion": Muy bueno, pero ya llegábamos sin el necesario apetito para hacerle los honores. En parte la culpa es que nos pusieron desde el principio pan y un aceite maravilloso (con sal) y no podía uno resistirse a ir probando.

De postres:
Flor de Hibiscus con Pisco sour: Muy acertado para cambiar sabores de salado a dulce.
Rocas de chocolate: muy buenas pero no memorables. Ahí sí que echamos de menos el "Huevo pocha de Diego.
Para acompañar a los cafés , la Pizarra, con petit tours muy originales, en forma de tizas con las que podías pintar en la pizarra, letras comestibles y unas trufas pequeñitas de las que no se olvida uno fácilmente.

Se pasó María Marte a saludar a la hora de los cafés, muy agradable, preocupándose de comprobar si todo había estado a nuestro gusto (una de las comensales es celiaca y el trato fue exquisito)
Totalmente recomendable.

  1. #1

    JaviValencia

    Me consta que María siempre ha sido el pulmón del local, estando Diego y ahora evidentemente más si cabe.

    Podrías hacer alguna mención del vino?

    Enhorabuena por la crónica y vivencia, lo has plasmado genial!!!

    Javi

  2. #2

    oscar4435

    Esta cocinera , lo esta haciendo muy bien , a ver si me escapo a la capi.

  3. #3

    Abreunvinito

    Aunque mi tocayo ya no está, la jefa (como bien dice Javi) ya era el alma antes de quedarse sola.
    Me alegra ver que sigue yendo bien.
    Un sitio que merece la pena ir.
    Saludos

  4. #4

    Rojo40

    en respuesta a JaviValencia
    Ver mensaje de JaviValencia

    Nos dejamos aconsejar por el sumiller porque la "Biblia" de vinos era inmensa. Fue un Corimbo del 2011, de bodegas La Horra, de la Ribera del Duero burgalesa. Bien servido, buena temperatura y muy rico pero no soy experto en vinos.

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