Restaurante Restaurante La Costa Sopa de cítricos y albahaca

Restaurante La Costa

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Datos de Restaurante La Costa
Precio Medio:
61 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
7.4 10
Comida:
8.1 10
Entorno:
6.5 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


4 Opiniones de Restaurante La Costa

Atractivo local situado en el bulevar del El Ejido, capital del mar de plástico almeriense, la auténtica huerta de Europa. Consta básicamente de dos espacios, un gastrobar de tapas y un restaurante gastronómico, opción que fue la elegida. El comedor es amplio y diáfano, presidido por una espectacular bodega acristalada. Mesas cómodas y bien separadas, atmósfera distinguida. Es sábado a mediodía y estamos solos, nos da la impresión de que esto funciona más entre semana, porque si no…

Cocina que se basa en el producto de los dos proveedores primordiales que aquí encontramos, la huerta que hay bajos los inmensos mares de plástico y los productos del Mediterráneo que dista un pocos kilómetros, con guiños a una modernidad bien entendida y sin estridencias, una cocina cuidada con sus puntos arriesgados, algunos más acertados que otros. Se ofrece la posibilidad de comer a la carta y por supuesto el menú degustación (68€), opción que finalmente fue la que preferimos y que consistió en:
Los ultramarinos hechos en casa: tres bloques de aperitivos, primero tres snacks de corte crujiente y fresco, después un excelente salmorejo de tomate raf de la zona y por último una verbena de ahumados de 4 pescados distintos, muy bien hechos todos y muy apetecibles.

Carpaccio de gamba roja del mar de Alborán con AOVE y pulpa de aceituna: otra forma de preparar la excelente gamba roja de la zona, punto soberbio y leve marinado respetando su marcado sabor.

Quisquillas de hueva azul con cocción de esencias marinas: de nuevo destaca el excelente producto, levemente cocidas al vapor y presentadas bajo una campana con su humo de la cocción en agua de mar. Fantásticas.

Sopa de calamar con pan de nueces e higos secos: enorme platazo, poco más se puede sacar de un calamar, producto, técnica y sabor en perfecta simbiosis formando un bocado exquisito.

Milhojas de calabacín de El Ejido: un clásico del restaurante y que consiste en unas láminas de un excelente calabacín rellenas de foie fresco y coronadas por foie micuit, francamente bueno.

Cherne con puré de berenjena y cítricos: pescado blanco de roca parecido al dentón y realmente sabroso, el punto un poco de más para nuestro gusto. Acompañado por un rico puré de berenjena.

Raya a baja temperatura con colágeno de vaca y encurtidos: el plato más arriesgado del menú, raya impecable por calidad y cocción pero una salsa demasiado bravía de sabor no le hacía muy bien. Un poco desequilibrado.

Pichón, arroz y chocolate: típico plato de carne que hay que ponerlo casi con calzador, pero por lo menos estaba francamente bueno, pichón sabroso y arroz de sus menudillos muy bien ligado con chocolate amargo.

Ruibarbo que quería ser mojito: prepostre curioso, dados de ruibarbo helados y bien emborrachados en mojito presentados sobre hielo seco. Bien.

Sopa de cítricos y albahaca, helado de coco y frutos rojos: fantástico postre lleno de frescura, balances y sobre todo mucho equilibrio con los azúcares, apenas protagonistas. Un postre de verdadero nivel.

Torrija con helado de yogur: aquí bajó un poco el nivel, la torrija bien pero nada especial, lo mejor el helado de yogur, cremoso y con mucho sabor.

Un buen café con unos curiosos peit-foirs presentados con espectáculo “nitrogenado” incluido completaron un menú muy sólido y con mucha calidad que muestra una cocina sabrosa y apoyada en el producto local, aunque nos gustó más la primera parte de los mariscos, lo cierto es que comimos a muy buen nivel en esa casa.

Carta de vinos bien nutrida para lo habitual en la zona, nos gustó especialmente la parte de jereces, muy completa y estudiada. Oferta un tanto conservadora en el resto, casi todo el Champagne de gran casa y poco riesgo en los blancos internacionales, que creo son los vinos que más van con este tipo de cocina. Buena oferta en tintos con algunas botellas de gran prestigio tanto de Borgoña como de Burdeos, se nota que en este pueblo se manejan grandes capitales. Viendo la poca oferta de Champagnes de vigneron, íbamos a pedir un As Sortes pero no tenían y no vean cómo nos fastidia esto, ¿tanto cuesta tener las cartas actualizadas?

Al final nos decidimos por el maridaje del menú (32€) que no estuvo mal del todo, comenzando por la siempre convincente Manzanilla Maruja, siguiendo por un correcto y fresco Cava Juvé i Camps Milesimé 2012, una viura riojana de nuevo cuño llamada Hacienda El Ternero Blanco 2013, un ligero y frutal riesling de Pfalz Wachenheimer Belz Risling Dry 2011, el siempre convincente verdejo segoviano Ossian 2013, el frugal tinto básico de Avaro Palacios Camins del Priorat 2014 y un ligero y correcto Sauternes Château Violet-Lamothe 2013. Cambio de copas en cada vino y surtido de copas de Riedel de primer nivel, vajilla y cristalería a la altura. Servicio de mesas impecable, nos atendieron de maravilla ya que teníamos un camarero solo para nosotros, explicando bien los platos, con mucha amabilidad. Y no solemos destacarlo a no ser que sea un factor negativo, pero nos encantó la música ambiental del local, muy bien seleccionada.

Con una estrella en la Guía Michelín y dos soles en la Guía Repsol, La Costa es el restaurante más galardonado de Andalucía Oriental y cierto es que sin duda merece dichas distinciones, sala, servicio, cocina y carta de vinos de nivel, con algunas cosas obviamente que mejorar pero todo muy destacable, quizá falta un poco de más personalidad en la cocina pero sin duda que hablamos de un local de gran nivel a precios, al menos en lo que se refiere a menú y vinos, bastante bien ajustados para su calidad. Volveremos, pero la próxima vez a la parte del gastrobar, el menú de tapas tiene muy buena pinta…

  • Sopa de cítricos y albahaca

  • Pichón, arroz y chocolate

  • Milhojas de calabacín

  • Sopa de calamar

  • Quisquillas de hueva azul

  • Carpaccio de gamba roja

Como continuación al breve post anterior, extiendo mis comentarios actualizados con una nueva visita. Si queréis ver las fotos, os invito a los siguientes enlaces:

https://www.verema.com/blog/a2tiempos/818406-costa-magnifico-tres-uno-ejido

Ya he estado cuatro veces este año en este restaurante de El Ejido, que mantiene su estrella por quinto o sexto año.

La Costa, con más de 40 años de historia ya está en segunda generación familiar. Ofrece tres alternativas para comer, barra, comedor más informal con menús para comer a diario o a la carta y, por último un salón con una carta más sofisticada y menús degustación.

He probado el comedor informal (creo recordar que fueron anchoas, milhojas de calabacín y foie, y un foie poelé de segundo) y el resultado fue magnífico, pero como donde más he comido ha sido en la barra, hablaré de sus tapas y raciones.

En primer lugar, decir que tanto la sala de la barra, como la propia barra son, además de amplias, muy cómodas. El trato de las camareras (normalmente nos atienden dos chicas) es informal y cercano, a la vez que profesional, lo que hace que uno se sienta cómodo desde que entra por la puerta. También salen muy a menudo a la zona de la barra tanto José como su hermana, quienes llevan ahora el peso del negocio, que nos suelen comentar si les ha llegado algún producto fresco y de calidad por si queremos probarlo. La última vez pudimos comer unos calamares super frescos, en los que al pasar el dedo todavía cambiaban de color. El sabor era distinto a lo que estamos acostumbrados, tenía un toque dulzón fabuloso y como no podía ser de otra manera, nos lanzamos cual hienas a la degustación del cefalópodo.

La carta de barra está compuesta por unas 20 tapas, a las que se pueden añadir unas 15 raciones, además de lo que les haya llegado en el día que no esté en carta. Cada tapa tiene su punto y, además de originales, están bien presentadas y elaboradas con una excelente materia prima. El precio de cada una está alrededor de los 3 euros y estos son algunos de los ejemplos:

■Pulpo a la plancha con puré de patata y ajada: se presenta en un par de pinchos dentro de un vaso, me encanta el pulpito y el puré se sale, muy untuoso.
■Ensalada de setas con queso de cabra gratinado, helado de queso y vinagreta de aceitunas: se presenta en un vaso de Martini, excelente tapa, mezcla muy variada, diferente y sabrosa.
■Yema de huevo, tocino ibérico y espuma de patata: también muy buena, aunque para mi gusto demasiado protagonismo de la patata.
■Royal de foie con orejones: lo he probado dos veces y me gustó más la primera, perfecto el royal, es como una crema de foie de sabor muy intenso que combina muy bien con los orejones. Tapa original.
■Tortilla de gamba roja con mayonesa de wasabi: también la comí dos veces y la segunda apenas noté el toque de wasabi, aún así, muy buena.
■Hamburguesita de carne de ternera selecta y trufa: no por ser más común, deja de ser una tapilla excelente.
■Secreto de cerdo ibérico a la brasa y mostaza antigua: mismo comentario que para la hamburguesa, muy bueno.
■Foie con queso de cabra caramelizado y gel de manzana: lo que en otros sitios te lo cobran a 15 euros por una ración un pelín más grande, aquí lo tenemos a 3,50 euros y realmente exquisito.
■Callos y morros tradicionales con pimientos choriceros: aunque sólo probé un bocado de mi suegro cuando giró la cabeza, hay que decir que estaban riquísimos.
Además, hemos pedido algún plato aparte del mencionado calamar, carpaccio de gamba roja que estaba sublime (se me están acabando los adjetivos), cochinillo hecho al horno 18 horas (aunque no hubo que esperar tanto, jeje) muy jugosito y también un carpaccio de ciervo con laminitas de foie, perfecta combinación para el paladar.

También hay postre-tapas en vasito, como el cremoso de queso, manzana asada y toffee, riquísimo para concluir u otro que lleva dulce de leche y plátano, pero el que tuvo más éxito fue el coulant presentado en taza, es decir, sin el bizcocho que lo envuelve con helado de leche merengada.

Para rematar, más si cabe, en verano optamos por unos mojitos excelentes (diría que los mejores que he probado después de los del Arte&Vida de Tarifa) y en invierno cayeron unos gin tónic de London Gin preparados con bayas de enebro, pétalos (de rosa?) y corteza de limón que estaban para echar la tarde en la barra de parloteo.

Como fin de fiesta, recomiendo acercarse al Naomi en Balerma para tomarse las mejores copas de Almería (con hielo chiquitillo del que no se deshace nunca) y con la opción de echarse un bingo cuanto menos peculiar…eso mejor que lo descubráis personalmente.

No soy ningún experto en la llevanza de un restaurante de alta cocina, pero me parece que tiene un mérito asombroso alcanzar un nivel altísimo en tres conceptos distintos de restaurante como los que mantiene La Costa. La verdad es que lo difícil para el comensal es decidirte por una de las tres posibilidades.

Sin duda volveré a escribir cuando pruebe el menú degustación, pero, de momento, sólo con la barra ya me tienen conquistado con su buen hacer en los fogones, su carácter amigable y humilde, y unos precios que difícilmente vayáis a encontrar en otro restaurante estrellado que, en este caso, lo es con total merecimiento. Enhorabuena a José y a todo su equipo.

La diferencia de precio con respecto al post anterior es porque esta vez he señalado el precio en barra.

Aunque estoy pendiente de escribir próximamente un post en condiciones con fotos en mi blog (http://adostiempos.wordpress.com), me he decidido a escribir ante la opinión negativa del comentario anterior (único comentario por otro lado).

La Costa tiene 3 partes diferenciadas donde se puede comer, en barra, en un comedor más informal y en el comedor degustación. Comer en barra es excelente, el nivel de las tapas y la originalidad es extraordinario, es posible que sea el mejor sitio de tapas donde haya comido (por unos 25 euros acabas lleno). También he comido en el comedor informal, del cual salimos bastante satisfechos por un precio razonable (unos 40-50 euros). Me queda pendiente probar el menu degustación, del cual también me han hablado muy bien.

El servicio es profesional y cercano, no dudan en desaconsejarte algún producto si entienden que no está a la altura lo cual se agradece.

Si duda, por el concepto de restaurante y la calidad del mismo, merece con creces su estrella michelín.

Este restaurante situado en las afueras de El Ejido dispone de una excelente bodega con numerosas referencias en las que perderse, nuestra elección fue un Pago de Capellanes Crianza 2006 (30€) que nos pareció de lo mejor en cuanto a relación calidad/precio. El vino excelente como suele ser habitual en esta bodega.

En cuanto a la comida, el restaurante dispone de un menú diario más económico (18€) que la carta para los días laborales, ya que los precios se nos antojan un poco elevados, aunque es de los pocos restaurantes con algo de nivel que hay en esta zona del poniente almeriense. El local dispone de dos estancias diferenciadas entre comedor y taberna, en esta última se sirven tapas y copas de vino a precios mas populares.

Nuestra elección consistió en 2 entrantes para compartir, foie micuit y pulpo, del foie nada destacable, correcto sin más, el pulpo nos pareció excelente, pulpo a la gallega servido sobre puré de patata en forma de brochetas.

El plato principal, arroz caldoso de bogavante y jibia (mínimo 2 personas) exquisito aunque la jibia no estaba tierna y resultaba un poco tosca, el bogavante se sirve limpio y las raciones son bastante abundantes, sobró bastante para una tercera persona.

De postre, galleta crujiente con helado de vainilla y chocolate, copa de P.X. y café.

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