Pues ciertamente el local es una cucada, amplio y con una decoración 'étnica' muy bonita.... cuando llegamos no había mucha gente y nos resultó amplio, espacioso y agradable... pero según se fue llenando el local la acústica mostró sus deficiencias hasta acabar resultando muy ruidoso. Servicio amable y simpático, que en nuestro caso sí fue bastante eficiente... Copas decentes, vajilla adecuada aunque los salvaplatos molestan bastante cuando hay que presionar algo para cortarlo. Carta de vinos correcta a precios .. bueno, pues lo habitual, un pelín altitos.... aunque lo peor fue la comida, no porque estuviera mala... ni mucho menos, sino por su excesiva occidentalización... ni picantes ni especiados destacaron apenas en una cocina que puede llegar a ser enormemente picante y bastante especiada. Tomamos el menú de degustación (27,69+IVA)... [Cuando aprenderán algunos restauradores que es ilegal poner los precios sin IVA y luego sumar el IVA] y para beber nos tomamos un Protos blanco (11,11+IVA).