Vale...pues otra más.

Sigo con mi visita a este local por cercanía y por que realmente merece la pena probar entre otros sus excelentes arroces entre otros, ya que en caso contrario aunque me lo regalaran y estuviese al lado de casa no iría.

La comida de hoy con cinco comensales la iniciamos con un pulpo a la gallega (15€) para mi gusto no ha sido el día de este plato ya que estaba demasiado duro; unas cochinas al valor de Tarragona (10€) de tamaño pequeñas pero sabrosas y buena textura, y un calamar plancha (15€), algo más pequeño que los habituales pero de buen sabor.

Como platos más consistentes, una paella de magro, setas y alcachofas para cuatro, con muy buen sabor a pesar de haber cambiado al cocinero arrocero, en su punto de cocción y raciones extremadamente bondadosas. El quinto en discordia se pidió un lenguado relleno de gambas y bechamel, limpio de espinas, que resulta muy fino, buena consistencia, bien elaborado y especialmente sabroso.

Solamente un postre que ha consistido en fresones con nata (6€)

De la bodega hicimos uso por ser del gusto (bastante simple) de la mayoría un Viña Real crianza del 2006 (18€), aunque en esta ocasión las copas no las considero óptimas para el vino....disponen de mejores. Como siempre buena presentación de la mesa, elegante, con vajilla, cubertería y cristalería correctas.

El servicio gracias a Epi que es quien nos ha atendido en las últimas visitas (desde mi última nota debo haber visitado este local al menos en seis ocasiones más), correcto, rápido, amable, familiar y profesional.

Al entrar los típicos refrescos, cervezas para terminar con los cafés. Ofrecimiento por parte de la casa de chupitos.

Sigo con el mismo criterio de valoración, lo cual me hace bajar la valoración del servicio del vino por el tema de copas antes indicado.

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